La “tozuda” diversidad en España
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
La realidad es muy tozuda. España ha sido y es un país muy diverso no en casi todo, sino en todo, y eso es una riqueza sin igual. Los intentos uniformizadores que siempre se han desarrollado en su historia en los terrenos político, ideológico, social, cultural y religioso, de gran intensidad en algunos momentos, con todo el aparato represor del Estado y con la inestimable ayuda de la Iglesia, no han conseguido terminar con esa diversidad, tan tozuda en resistir a ultranza, hasta cuando funcionaba el Santo Oficio o la Brigada Político-Social.
Hoy en día, se han revitalizado las fuerzas que, de nuevo, cargan contra esa diversidad porque no les gusta, por miedo, por falta de inteligencia, y por la necesidad de imponerse y querer tener razón. A una parte de nuestro universo político le molesta que en España haya inmigrantes, personas lgtbiq+, mujeres no sumisas, ciudadanos que no se siente españoles, sindicalistas, antitaurinos, masones, personas de izquierdas, etc. Al final, tenemos que parar porque el listado de la diversidad es casi interminable, demostrando que, en realidad los supuestos “antiespañoles” que catalogó el franquismo, y que han remozado los extremistas hoy, al final, son mayoría. ¡Qué cosas!
Existe una tendencia a querer arrogarse qué es España o la opinión de los españoles, generalmente, por parte de las distintas derechas de nuestro país. Siempre he sentido entre indignación y repelús cuando un líder político de la derecha española comienza un discurso con “España no quiere” o “Los españoles piensan”, o expresiones de ese tenor. En ese momento me gustaría poder levantar la mano en la rueda de prensa y decir, no, no señor, “yo sí quiero” o “yo no pienso así”, y tengo DNI, y he nacido en España, y todos mis antepasados, con alguna excepción lejana, han nacido aquí. Lo correcto sería decir, que existe una España que no quiere o que unos españoles piensan de una determinada manera. Parece baladí, pero esconde una forma de pensar y de estar en la vida que no sólo no se corresponde con la realidad, sino que tergiversa, manipula y tiende a la exclusión de los demás. El lenguaje nunca es inocente.
Lo que más me tranquiliza es que, cuando se intenta agredir empleando la bandera española, dos chavales, hijos de esa diversidad acogedora de la España que defiendo, ojo, he dicho de la España que defiendo, no de toda España, vestidos con esos colores, meten goles. Y eso que a un servidor no le gusta el fútbol, ¿o no tengo derecho a que no me guste, pero me entusiasme que unos chicos que no tienen el color de la piel que supuestamente tenemos que tener los españoles hagan proezas?
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.