El origen del modelo nórdico del Estado del Bienestar
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
El modelo de Estado del Bienestar del ámbito nórdico tiene unos orígenes en varios elementos. En los países escandinavos existiría una tradición cultural que procede de las épocas anteriores a la industrialización. En las comunidades agrícolas siempre imperó una filosofía basada en la igualdad entre sus miembros y en la necesidad de la cooperación frente a la promoción de valores individualistas que habrían podido triunfar más en el ámbito anglosajón.
Ese poso cultural no puede explicar en sí la posterior creación del Estado del Bienestar en Suecia pero sí debe tenerse en cuenta como un sustrato cultural que favoreció, sin lugar a dudas, que se consiguiera un elevado consenso necesario para ponerlo en marcha.
A mediados del siglo XIX se aprobaron en Suecia las conocidas como Leyes de ayuda a los pobres, el primer capítulo del proceso de creación del Estado del Bienestar. La creación de la Confederación de Sindicatos Suecos y su vinculación estrecha con la naciente socialdemocracia supuso un elemento fundamental en este proceso.
El mencionado consenso al que nos hemos referido tiene que ver con el hecho de que el Partido Liberal decidiera en 1913 ampliar los beneficios sociales, como se puso de manifiesto con la Ley de Pensiones. El consenso, por lo tanto, se dio entre las dos formaciones políticas, la liberal y la socialdemócrata, pero con una tercera parte fundamental necesaria para que funcionase, y que sería la sindical.
En el año 1918 la coalición liberal-socialdemócrata en el Gobierno puso en marcha una nueva legislación de asistencia social más moderna que la dispuesta en las anteriores leyes. Se buscaba una coordinación entre el poder municipal y el central en esta tarea. A partir de entonces se implantó un modelo de colaboración entre la patronal y los sindicatos para regular de forma eficiente y con sentido social las relaciones laborales, y donde las mujeres comenzaron a tener un claro protagonismo. En este sentido, en 1938, en un contexto europeo de evidente tensión en todos los ámbitos se firmó el Acuerdo de Saltsjöbaden, entre los sindicatos y los patronos que permitió la paz social. Sería el conocido como “Espíritu de Saltsjöbaden”, basado en la cooperación y la responsabilidad mutua para resolver los problemas laborales.
Además, se fueron extendiendo las prestaciones sociales con un afán universalista basado en una activa política fiscal.
Suecia alcanzó a partir de los años cincuenta uno de los niveles más altos de vida de todo el mundo. Los suecos y las suecas comenzaron a disfrutar de un sistema de asistencia casi completo, desde el nacimiento hasta el retiro. La educación sería gratuita y se implantó un amplio seguro de desempleo, a pesar de que el paro siempre fue muy reducido.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.