Cómo abordar un examen de Historia en Secundaria y Bachillerato
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
Aunque uno siempre ha sido alérgico a las recetas, como docente sí creo haber desarrollado un sentido pedagógico muy agudo, además de mucha experiencia fruto de los años. He constatado que muchos profesores de las áreas humanísticas y de las ciencias sociales no enseñamos a los alumnos a abordar problemas, y un examen lo es. Este apunte en tribuna de opinión es un ejercicio que pretende aportar una guía que pueda sugerir algunas cosas a compañeros y compañeras, y a alumnos y alumnas con el fin de dotarse de herramientas a la hora de abordar un ejercicio.
- Lee siempre bien las preguntas porque nos informan de lo que se nos pide. Lee siempre las instrucciones que se te dan. Suelen aparecer en el examen, pero pueden ser orales, aunque conviene que aparezcan por escrito. Presta atención, en todo caso.
- Intenta siempre distinguir entre señalar, indicar, explicar y comparar. No es lo mismo, ni mucho menos. Señalar e indicar se refiere a poner datos o cuestiones muy simplificadas. Si te piden que expliques, habrá que extenderse más. Y comparar dos cuestiones, personajes, temas, no significa que relaciones las características de una de las dos cuestiones y luego las de la otra. Debes agrupar las características del mismo tipo de ambas cuestiones, demostrando las semejanzas y diferencias punto por punto.
- La extensión de las respuestas. Si se ponen límites de extensión debes atenerte a las instrucciones. En caso de que no, procura entender que no es lo mismo una pregunta concreta, una definición o un tema. Aunque la brevedad puede ser una virtud tampoco te quedes en respuestas telegráficas. Explicar puede suponer que demuestres claramente que dominas algo, pero tampoco te pierdas en explicaciones larguísimas, interminables, y que, al final nada tengan que ver con lo que se te pregunta. En todo caso, cuanto más se sabe de algo más fácil es perderse.
- Espacio/tiempo. En Historia todo se desarrolla en un espacio y en un tiempo, y esto es fundamental. El tiempo puede ser muy concreto si estamos tratando cuestiones muy detalladas, o ser más amplio, pero siempre hay que referirse a que los fenómenos históricos o los personajes se dan en lugares y en épocas determinadas.
- Capacidad de relación. Puede que hayas tenido que estudiar cuestiones o personajes en temas o apartados distintos, y si se te pregunta sobre ellos procura aludir a algo de lo que has visto de los mismos, como también de otras asignaturas que pueden haber tratado alguna cuestión que tenga relación con lo que se te pregunta, siendo esto muy común con la Literatura, el Latín, el Griego, pero también con las Ciencias, sin lugar a dudas. Recuerda que la Historia no es una serie de compartimentos estancos, que se cierran y punto.
- Desarrollo de un tema. La elaboración de un tema requiere una reflexión previa meditada sobre lo que se va a escribir, en qué orden se hará y que cuestiones son principales y cuáles secundarias. Por eso, es fundamental poner primero un esquema y seguirlo para no perderse. Si has entendido lo estudiado debería fluir el texto.
- Comentarios de mapas, imágenes, gráficas y textos. En ocasiones hay instrucciones previas sobre cómo abordarlos. En este caso cuenta lo que se te pregunta, y no olvides nunca aludir al mapa, imagen, gráfico, y texto cuando contestes porque con ello estás demostrando que conoces y dominas el fenómeno histórico allí reflejado.
- Dominio de la lengua. Es fundamental que domines tu lengua, los significados de las palabras más comunes y de los términos históricos. Que haya concordancia de tiempo, número y género en las frases. Que no puede haber frases sin verbo. Que las expresiones coloquiales no deben aparecer en un texto de Historia. Que los ejemplos son buenos pero que hay que explicar las cosas antes, y no el ejemplo ser la explicación. Que los nombres comunes van en mayúsculas. Que no es bueno abusar de las frases compuestas, pero tampoco escribir como si estuviéramos redactando un telegrama. Lee el texto que has escrito al final y podrás comprobar los errores de redacción.
- Presentación. Evita los tachones, Procurar respetar márgenes. Facilita la lectura de tu examen. Evita flechas y llamadas explicativas o de corrección que llevan al profesor entre las hojas, perdiéndose. Para eso, hay que meditar bien antes de escribir. Si hay un error o una corrección, un asterisco y una explicación a pie de página puede ser la solución, marcando la diferencia con el texto general a través de una raya, pero sin abusar.
- Conclusión. Al final, todo se reduce a estudiar mucho, pero, sobre todo, con calidad. Los exámenes no son nunca difíciles si se ha estudiado bien y ordenadamente. Intenta siempre demostrar que sabes, que no hay que conformarse con cubrir el expediente. La Historia, estimado alumno/a, es fascinante y no un rollo interminable. Aprender de memoria es un error tan grave como no estudiar.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.