De la moderación al radicalismo
- Escrito por Juan Antonio Palacios Escobar
- Publicado en Tribuna Libre
Nuestro estado de ánimo cambia a lo largo de nuestras vidas y nuestras actitudes personales y políticas pueden pasar de la moderación al radicalismo o viceversa y nos plantearemos expectativas que se cumplirán o tal vez no lleguen a buen término y nos moveremos entre aciertos que no esperábamos y fallos inexplicables.
La vida que nos ha tocado es una permanente búsqueda, en la que todo tiene sentido porque al final se acaba, entre el amor y la muerte, alternando lo fugaz de nuestra existencia con el deseo de ser eternos y el legado que intentamos dejar a los demás.
En nuestras reflexiones, jamás terminaremos de entender las desinformaciones producto de la mentira y el negocio del odio, tampoco nos acostumbraremos a un silencio no querido que nos hace más viejos, cansados y tristes, en lugar de ser un elemento de reflexión, crecimiento, paz y encuentro con nosotros mismos.
Si damos una mirada a nuestro entorno, por mucho sentido del humor que le echemos a las adversidades que nos surgen en el camino, desde el límite delos desaciertos al abismo de las prohibiciones pasando por tener que aguantar a los ególatras a granel, no es justo que casi toda la carga les toque soportarla a aquellos que menos culpa tienen.
Entre moderaciones y radicalismos, búsquedas y encuentros, estamos hasta las narices de tantos manipuladores de mercadillo, de tantos charlistas de tres al cuarto, de revanchistas con ganas de fastidiar y pringados hasta las cejas que van predicando de esquina en esquina sus lealtades y purezas.
Es saludable para hacernos entender hablar con claridad, sencillez y contundencia, aunque en ocasiones nos cueste sangre, sudor y lagrimas. Con el tiempo vamos aprendiendo que a pesar de lo que dice la copla “a lo loco, no se vive mejor” y que cada día esquivando los demonios que nos salen al paso, no es malo dejarse llevar por los duendes para descubrir nuevos y valiosos tesoros.
La experiencia nos enseña , no solo a valorar las cosas, sino a sortear desastres y vergüenzas, a ignorar a los provocadores y caraduras, a no ser prisionero consumista de la baratura loca, saber estar en la superficie y en las catacumbas, a que vivamos con disfrute la comedia y tratemos con respeto la tragedia.
Muchas veces dudamos de la afirmación calderoniana y no sabemos muy bien si nuestras vidas son un sueño o una pesadilla, entre tanto fullero y desaprensivo, equivocados que afirman con rotundidad lo que saben que es incierto y gente amnésica que no recuerdan, que no hicieron caso de nada cuando tuvieron oportunidad y aquello que se atrevieron a realizar, fue un gran estropicio que nos toca pagar a todos y todas durante demasiado tiempo.
A veces la verdad duele y no somos capaces de reconocer que cuando pasó de nuestras narices la ignoramos y si logramos vislumbrarla nos entraron vértigos y sudores y tuvimos la tentación de alterar la situación y los personajes para acomodarlas a nuestras exigencias.
Cada minuto se nos cae un minuto y podemos sentirnos moderados o radicales y alguna vez se desmorona algo que considerábamos inmutable y nos disfrazamos con la máscara del cinismo, para justificar los extraños cambalaches de la política, intentando acallar los demonios de nuestras conciencias para dejar morir nuestras esperanzas e ilusiones.
Idas y venidas, caminos sin retorno, llenos de letanías del absurdo y diálogo de besugos, pensamientos contaminados de clichés que estamos hartos de aguantar, retales negros de nostalgias y recuerdos trasnochados y un día a día ver la luz al final del túnel.
Nos empeñamos en mantener cada cosa en su sitio y no nos damos cuenta que los príncipes y las hadas se nos escapan de los cuentos, que los espejos no siempre reflejan la imagen que nos gustaría ver, que la vida está llena de dificultades que hemos de ir superando y no nos pueden llevar entre algodones para que no tengamos ni un solo rasguño. En nuestras indagaciones terminamos descubriendo que, como decía Truman Capote “la disciplina es la parte más importante del éxito”