Una manipulación de la extrema derecha que tiene éxito: los inmigrantes como responsables de los problemas
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
Entre los argumentos que el populismo de extrema derecha extiende en las redes, medios de comunicación y discursos en las tribunas públicas hay uno que tiene un gran éxito social. Intentemos ver cuál es. Pero hay más, pero los dejamos para otras piezas de opinión.
El populismo suele buscar causas fáciles a problemas o situaciones que obedecen, en realidad, a un conjunto de factores, además de que esos problemas o situaciones pueden estar conectados a otros. En este sentido, establecer “chivos expiatorios” suele ser muy eficaz porque no exige pensar mucho para el que recibe el mensaje. Un ejemplo sería el caso de la sanidad o los servicios públicos. Si no funciona la sanidad o no hay ayudas suficientes es porque los extranjeros colapsan los centros de salud y reciben todas las prestaciones sociales o muchas de ellas. Nunca es así porque los datos estadísticos desmienten con facilidad estas afirmaciones, o, en todo caso, no se plantea una alternativa, y que puede ser que los responsables políticos no aprueban políticas de mayor gasto porque derivan el dinero público a otras acciones o políticas o no quieren insistir en una fiscalidad más progresiva, y sin un verdadero interés en el gasto social. Además, como afirmábamos más arriba, hay más dimensiones de la realidad. En este caso ocurre que los inmigrantes cotizan y pagan sus impuestos y gastan dinero comprando bienes y servicios en favor de la economía española, independientemente de lo que ayuden a sus familias en sus países de origen. Sin olvidar que los inmigrantes, hasta los que están en situación irregular (una situación lamentable, por cierto, para esas personas), son indispensables para que este país funcione, y son los responsables de que, por ejemplo, España no sufriera en el cambio de siglo un crecimiento demográfico negativo, etc.
En realidad, nada es muy nuevo, solamente se cambia de “chivo expiatorio” y se emplean medios más modernos. Ya vimos cómo uno de los supuestos causantes de los males de la Alemania de Entreguerras era el judío nacional, independientemente de que siempre había sido un ciudadano más, que pagaba sus impuestos, trabajaba y había sufrido la guerra, cuando no muerto, en las trincheras del Marne. Ese judío nacional por el hecho de serlo tendría una “evidente” responsabilidad al pertenecer a una “raza” que tenía destacados miembros en la City londinense y en Wall Street, causantes, al parecer, de la crisis y de la inflación. Además de que la crisis y la inflación, generadas a raíz del desastre de 1929, obedecieron a otras causas, el argumento “racial” es imposible de sostener en un discurso racional y lógico. ¿Un médico judío de Berlín tendría alguna responsabilidad de que un judío banquero norteamericano no concediese, por ejemplo, y supuestamente, créditos a Alemania? Pues sí, porque ambos eran judíos. Así funciona la extrema derecha en sus razonamientos, pero el problema es que calaron en los años treinta y calan hoy, tantos decenios después.
La extrema derecha plantea que el problema es el otro, el inmigrante, destrozando de un plumazo todo el razonamiento de las izquierdas, desde las más radicales a las más moderadas. La izquierda basa su filosofía en la teoría de la conciencia de clase, aunque solamente la más radical siga planteamientos revolucionarios y de socialización de los medios de producción y de fin de la propiedad privada para alcanzar la sociedad socialista. La moderada e integrada no plantea estas cuestiones, pero sí el mantenimiento del Estado del Bienestar como redistribuidor de la riqueza y para la aminoración de la brecha social. Pero ambas insisten en que un trabajador debe ser su seguidor o votante por el hecho de serlo, porque es una persona que vende su fuerza de trabajo a cambio de un salario. Pero eso ya hace mucho que no es una situación automática.
La extrema derecha actual se diferencia de la antigua porque no tiene un programa social, o, a lo sumo de beneficencia o caridad. Su proyecto es puramente neoliberal, pero eso no se explicita cuando se plantea la crítica al sistema por parte de los extremistas. En su discurso aparece siempre el inmigrante como un causante de los problemas, amén de otros colectivos, que ya trataremos en otros artículos. Están consiguiendo que personas en situaciones nada favorecidas piensen que el problema está donde dicen ellos, no en la falta de sensibilidad social de los poderosos y de su negativa a que avance una fiscalidad progresiva, sino en el vecino sudamericano, norteafricano o de otros lugares del mundo.
Pero del sueño de un país para los españoles, como de unos Estados Unidos para los norteamericanos, se despierta uno muy pronto cuando esa sanidad y esos servicios sociales que, supuestamente, no llegaban a todos con eficacia porque había muchos inmigrantes, son desmantelados cuando la extrema derecha llega al poder o influye con fuerza en la derecha clásica, atemorizada de perder peso político. Ese es el objetivo, el de los que, por ejemplo, gritan como si fueran miembros de una manada, con algún destacado dirigente del Cono Sur, en una reciente convención madrileña, esto es, el de los que tergiversan el pensamiento libertario en un sentido egoísta, insolidario, elitista e insensible.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.