Lenguaje grueso y grosero
- Escrito por Juan Antonio Palacios Escobar
- Publicado en Tribuna Libre
Las argumentaciones de la derecha se han convertido en acusaciones al adversario que se nos convierte en enemigo, y para ello se pretenden camuflar tras rimas sonantes de frutas a insultos gruesos y groseros. Así un hijo de puta al Presidente del Gobierno se transforma a un me gusta la fruta que está siendo el lema del año o llamar cabrones a varios ministros se metamorfosea en melones.
Cierto es que el PP y VOX han convertido el lenguaje político en un rosario de insultos totalmente impropio de quien ostenta la representación de la ciudadanía. Y Han demostrado que todo puede ser manifiestamente empeorable y con su verbo solo desprestigian y deshumanizan la actividad política y el papel de los políticos.
Además allí donde Gobiernan juntos, ayuntamientos y Comunidades Autónomas, además de engañar al pueblo, porque desde el principio sabían lo que iban a hacer, pero dijeron todo lo contrario, ocultando y falseando sus verdaderas intenciones, ya que si no, no los hubiera votado ni si familia. Por tanto han demostrado que son una estafa política y que han provocado a degradar el lenguaje y que su última palabra casi siempre es un insulto hacia todo el que no piense como ellos.
Están demostrando ser crueles e incompetentes políticos, ya que la realidad allí donde han pactado, no solo evidencian que no solo no han resuelto ninguno de los problemas que se habían encontrado, sino que hoy son más graves e incluso han creado otros que antes no existían y generan más pobreza y más crispación.
El lenguaje es importante para comunicarnos adecuadamente y cada día que pasa, deberíamos preguntarnos con una miajita de sensibilidad, sin caer en ritos y mitos, si lo que se busca es bajo un vocabulario lleno de palabrotas, privatizar los servicios públicos y entregar su gestión a los amiguetes, y acabar con la igualdad de oportunidades.
En la educación menos recursos materiales y personales, y en lo laboral quitar sus derechos conseguidos tras muchas luchas a los trabajadores. En realidad aunque el lenguaje haya cambiado y se haya tornado más grueso y grosero, es la misma derecha y lo que quisieron hacer siempre de acuerdo con su ideología, aunque ahora lo podamos saber al instante en cualquier espacio gracias a las nuevas tecnologías.
Ahora más que nunca debemos rebelarnos ante la injusticia de unas medidas que solo buscan favorecer y beneficiar a los de siempre, y defender con todas nuestras fuerzas una sanidad pública, universal, gratuita y de calidad, no permitir la devaluación del sistema educativo y estar al lado de los pensionistas de hoy y de mañana para garantizarles una vida digna.
Nuestro País como todos los territorios y naciones tiene su singularidad en sus espacios y en sus gentes, y nos sobra el lenguaje grueso y grosero para entendernos. Nuestras páginas y leyendas están cargadas de personajes, paisajes y paisanajes que nos han hecho mucho bien cuando nos hemos abierto a nuevas ideas, y demasiado daño cuando nos hemos encerrados en tópicos y nacionalismos endogámicos.
España es y ha sido muchas realidades como la que retrató en su canción Cecilia la “de las alas quietas, de las vendas negras sobre carne abierta”. Pero también la que escribió en su poema “España en marcha” de Gabriel Celaya que con tanto acierto musicalizó Paco Ibañez, y que invitaba a rebelarnos con el ¡A la calle!. O aquella compuesta por Víctor Manuel e interpretada por Ana Belén que nos canta aquello de España camisa blanca de mi esperanza/ Reseca historia que nos abrasa/ Con acercarse solo a mirarla/ Paloma buscando cielos más estrellados /Donde entendernos sin destrozarnos /donde sentarnos y conversar.