Precedentes lejanos del socialismo: las reducciones jesuíticas
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
En América se dio entre los siglos XVI y XVII un modelo práctico de convivencia que tuvo mucho de socialista o comunista. Estamos hablando de las reducciones jesuitas del Paraguay, existentes hasta la expulsión de la Compañía de Jesús por parte de Carlos III en 1768. El modelo se basaba en la propiedad común y no en la privada, todo un reto para la época, y que ha suscitado todo tipo de teorías para explicarlo. Pero lo que parece claro es que el sistema creado por los jesuitas fue un éxito mientras existió porque las comunidades fueron estables y prósperas.
Los indios vivían en unos treinta pueblos, que contaban entre quinientos y mil habitantes, y unas ciudades con hasta treinta mil personas. Los jesuitas trajeron la agricultura y la ganadería y un conjunto de oficios útiles necesarios para la vida.
También proporcionaron armas y formaron un ejército a partir de 1636, que fue una fuerza considerable, ya que pudo llegar a estar formado por unos doce mil hombres, para preservar la paz.
Las familias indias disponían de una pequeña parcela de terreno donde podían cultivar para su autoconsumo y los excedentes generados debían llevarse a unos almacenes que administraba el sacerdote de la población. Existía un servicio de trabajo obligatorio. El comercio se desarrolló mucho con productos como el mate, tabaco, y el algodón, pero siempre controlado por la Compañía. Una parte de los beneficios de este comercio se destinaba a la construcción de monumentales edificios religiosos. Los miembros de la Compañía y los indígenas no vivían juntos, en todo caso, y aquellos lo regulaban todo en una suerte de comunismo tutelado o paternalista. Establecían las reglas de la vida cotidiana y de la vida festiva, es decir, el intervencionismo era casi total. Bien es cierto que los indios podían elegir un alcalde, pero, en realidad, las decisiones que tomase debían ser consultadas con los jesuitas.
Paul Lafargue fue muy crítico con este sistema al señalar que los indios trabajaban dos días en su terreno y los restantes para la “propiedad de Dios”, que era controlada por los jesuitas. Así consideraba que era un moderno sistema feudal, aunque con un trato mejor, más igualitario.
Por su parte, Kautsky consideró que los jesuitas habían tratado de aprovechar en su beneficio el primitivo comunismo americano, pero también creía que la opresión no había sido tan dura como en otros sistemas ni como había explicado Lafargue.
En todo caso, aunque el sistema de los jesuitas fue intensamente criticado y no gustó a las autoridades españolas ni tampoco fue del agrado de holandeses ni de ingleses por considerarlo como comunista. En realidad, no se puede considerar en puridad como tal, por lo que es muy complicado considerar que fuese un procedente del socialismo, pero, al ser tan especial y generar tantas controversias en torno a estos conceptos, merecía ser abordado en esta serie de precedentes del socialismo.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.