EDICIÓN EN DÍAS LABORABLES:    ESP    |   EUR    |   AME   |   CAT
⮕ APÓYANOS

Sobre las primeras socialistas españolas


(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

En el socialismo español se pueden advertir dos posicionamientos tradicionales ante la cuestión de la emancipación de la mujer a comienzos del siglo XX, reflejo del debate que sobre la cuestión existía en el socialismo occidental desde tiempo atrás, ante el hecho del auge indiscutible del sufragismo de raíz burguesa, y que tenía un potencial movilizador también en el seno de la clase obrera femenina.

En primer lugar, existía un sector que solamente contemplaba la igualdad jurídica y política, pero no la de tipo social, aunque criticaba al sufragismo por burgués y antinatural. No se trató de una postura claramente articulada, pero estaba inmersa dentro de la mentalidad patriarcal sobre el papel de la mujer en el hogar y como madre al margen del ámbito laboral. En realidad, era una posición muy extendida en el seno del socialismo occidental. La segunda posición se puede rastrear en el Decálogo Socialista (1908), en el que se hacían recomendaciones a los socialistas varones para que respetasen a sus compañeras, y para que las enseñasen el pensamiento socialista frente al poder del clero, dueño de la mentalidad popular, idea que impregnaría a una parte importante del pensamiento de izquierdas, dentro y fuera del Partido, hasta el debate constitucional de 1931 sobre el derecho de voto femenino. No cabe duda de que suponía un avance sobre la posición más tradicional, pero también es cierto que destilaba un cierto paternalismo. Muchos socialistas, como muchos miembros de la izquierda republicana, siempre consideraron que había que hacer una labor pedagógica intensa para alejar de la mujer el pensamiento tradicional de raíz católica. En este contexto habría que entender, por lo tanto, el intenso debate sobre el reconocimiento del derecho del voto en el seno del universo progresista español.

Por fin, es importante destacar que también es cierto que fue cuajando una postura claramente feminista dentro de la familia socialista. Se trataba de un posicionamiento que conjugaba la lucha feminista con la social. El socialismo y el feminismo no serían lo mismo porque la mujer sufría una doble discriminación, debido a cuestiones de sexo, pero las dos luchas podían articularse porque, en última instancia, ambas pretendían la emancipación de la mujer. Esta era la postura defendida por las mujeres socialistas, como Amparo Martí o María de Lluria, y adquiriría importancia en los años veinte al incorporarse a la discusión en los Congresos, y cuando María Cambrils publicase su libro, Feminismo Socialista (1925).

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.

 


EL TIEMPO

GUÍA TV

CARTELERA

CINE EN CASA

PASATIEMPOS

SORTEOS

Necesitamos tu apoyo económico para hacer
un periodismo fiable y con valores sociales

PERIODISMO DE DATOS

El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. Si compartes estas preocupaciones y si valoras la labor de un medio libre que se atreve a plantearlas, apóyanos ahora.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Por qué es importante tu aportación?

Tu contribución nos permitirá seguir publicando información esencial e independiente que podrás disfrutar de forma gratuita sin muros de ningún tipo.


¿Si tengo algún problema en mi transacción?

Escribe a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.