Nacimiento y desarrollo de la SFIO
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
La extremadamente compleja situación del socialismo francés, y que no encontramos en otros países occidentales en ese momento, comenzó a clarificarse con el cambio de siglo.
En el año 1901 nacía la Unidad Socialista Revolucionaria, que unía a guesidistas, blanquistas y la Alianza Comunista Revolucionaria. En 1902 pasaría a ser el Partido Socialista de Francia en el Congreso de Commentry. Allí se fusionaron el Partido Obrero Francés de Guesde y el Partido Socialista Revolucionario de tendencia blanquista, de Vaillant. En ese año consiguió catorce diputados en las elecciones legislativas.
En 1902 nacía el PSF, es decir, el Partido Socialista Francés. Eso ocurría en un Congreso que se celebró en Tours. Allí se fusionaron la Federación de Trabajadores Socialistas de Francia, liderada, como hemos visto, por Paul Brousse, el Partido Obrero Socialista Revolucionario, con Jean Allemane como principal líder, y un grupo de socialistas independientes, entre los que destacaba Jean Jaurès, figura capital en el inmediato futuro socialista. Jaurès había sido un político republicano moderado del ámbito de Jules Ferry, porque consideraba que el radicalismo de Clemenceau y de los socialistas impedía estabilizar la Tercera República, con tantos enemigos monárquicos. Pero Jaurès tuvo siempre una intensa vocación social como demostraría en el parlamento. Jaurès siempre fue un firme partidario del republicanismo, además de la necesidad de defender las reformas sociales respetando las reglas del parlamentarismo y la democracia. Podríamos decir que en su personalidad política se estaba comenzando a conjugar el espíritu progresista de la baja burguesía francesa heredera de la Revolución de 1789 con la defensa de los obreros. Tenemos que tener en cuenta que una de las principales obras que escribió posteriormente fue una historia socialista de la Revolución francesa (1901). En el año 1892 estalló una huelga muy importante en las minas de Carmaux, que supuso un cambio en la actitud de un Jaurès alejado de la política. La conflictividad en la zona se disparó cuando fue despedido el alcalde electo Calvignac, a la sazón minero y sindicalista socialista. Estalló en la zona la huelga general y las autoridades enviaron al Ejército.
También era el momento del escándalo del Canal de Panamá que salpicó a muchas personalidades políticas. Jaurès empezó a comprobar que la República por la que tanto había luchado se había convertido en otra cosa, en un sistema político dominado por financieros y políticos sin escrúpulos. Ese fue el momento en el que abrazó con ardor la causa del socialismo. Jaurès se comprometió en la defensa de los obreros y de Calvignac, y los obreros le eligieron como diputado, defendiendo también las luchas obreras de Albi y del Languedoc.
En esa década de los noventa estalló el famoso affaire Dreyfus, en el que, a pesar de cierta timidez previa, Jaurès y parte de los socialistas terminaron por posicionarse a favor de Dreyfus. En este contexto, Jaurès se convirtió en un personaje muy destacado dentro del complejo mundo del socialismo francés. Criticó a los marxistas más ortodoxos. Se enfrentó a Guesde, que consideraba que Dreyfus en realidad era un burgués, por lo que no debía interesar a los socialistas su causa. Pero la vena republicana de Jaurès seguía viva bajo su intenso socialismo, ya que consideró que por encima de las diferencias de clase, estaba la situación de un hombre injustamente tratado por la Justicia, el Ejército y el Estado. Por ello, había que defenderle. En el año 1904, Jaurès fundó el periódico L’Humanité
Pues bien, regresando al PSF, liderado por Jaurès, con una acusada personalidad política, en las elecciones de 1902 obtuvo treinta y siete escaños.
Como vemos, el panorama organizativo francés se iba aclarando. La convergencia final fue alentada por la Segunda Internacional al constatar que un país de la importancia de Francia no podía contar con esa diversidad de partidos socialistas.
La fusión final, que creó la SFIO, es decir, la Sección Francesa de la Internacional Obrera, se produjo en el Congreso de París del mes de abril de 1905, gracias a al trabajo de una comisión compuesta por miembros de todas las “fracciones”. En el Congreso se había votado la organización por la que debía de regirse, siguiendo lo dispuesto por el Congreso de Ámsterdam de la Segunda Internacional del año anterior. Como es sabido, en dicho Congreso se aprobó una resolución sobre la unidad. Para que la clase obrera tuviera fuerza en su lucha contra el capitalismo se hacía indispensable que hubiera un único partido socialista en cada país, enfrente de los partidos burgueses, como había un único proletariado. En consecuencia, todos los militantes, fracciones u organizaciones que se considerasen socialistas tenían el deber de trabajar para conseguir la unidad sobre la base de los principios establecidos por los Congresos internacionales. La Segunda Internacional y los Partidos de las naciones donde existiese tal unidad tenían el deber de ponerse a disposición para ayudar a que este acuerdo tuviese éxito. Le Socialiste, hasta ahora órgano del Partido Socialista de Francia, la fracción más numerosa, pasaba a ser el órgano de la nueva organización política.
En las elecciones de 1906, las primeras a las que concurrió, la SFIO obtuvo 51 escaños.
El nuevo partido tuvo un evidente éxito electoral en 1914. Los socialistas franceses terminarían por apoyar la entrada del país en la guerra, unos días después de que Jaurès, intenso pacifista y uno de los más fieles defensores del espíritu y la letra de la Segunda Internacional, fuera asesinado por un fanático nacionalista. Guesde fue ministro de Estado entre 1914 y 1916.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.