Marx y Engels
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
Friedrich Engels (1820-1895) era hijo de un rico fabricante de tejidos y un gran conocedor de la realidad industrial y económica del momento. Karl Marx (1818-1883), por su parte, tuvo una amplia formación académica y filosófica y se había formado con los jóvenes hegelianos, la corriente a la izquierda de los discípulos del filósofo Hegel. La colaboración entre ambos supuso la elaboración de una nueva teoría socialista que, con el tiempo, se denominaría marxismo, con una influencia decisiva en la política y en la historia.
Cierto es que distintas formulaciones de ambos pueden rastrearse en autores anteriores, pero fueron los que las ordenaron y configuraron una síntesis, que supondría la fusión científica crítica de los métodos de producción capitalista en clara conexión con la lucha de clases del proletariado.
Marx y Engels consideraron que sus doctrinas socialistas eran teorías científicas frente a las de los socialistas utópicos porque éstos sustituían la realidad social por opiniones personales, por lo que tendría un marcado carácter idealista. Además, estos socialistas utópicos afirmarían que la sociedad podría modificarse o adaptarse en función de sus opiniones o ideas. El socialismo científico, en cambio, se derivaría de la realidad, y se basaría en la concepción materialista de la Historia.
A mediados de los años cuarenta, Marx llegó a la conclusión de que el liberalismo no podía resolver las contradicciones que veía en el capitalismo. En 1845 escribe las Tesis sobre Feverbach donde hace una profunda crítica a los filósofos, ya que considera que hasta el momento solamente habían analizado e interpretado de diversas maneras el mundo, pero no de transformarlo, que era de lo que se trataba. En 1847 escribe Miseria de la Filosofía, en el que se rechazaba el socialismo que no fuera científico.
Con Engels, escribió en 1848 el Manifiesto Comunista, una obra fundamental en la historia del socialismo y donde se formulan las ideas claves del marxismo. Esta obra fue un encargo de la Liga de los Comunistas. El lema de su portada decía “¡Proletarios del mundo, uníos!”, un llamamiento a la organización y la lucha política de los obreros para la defensa común de sus intereses y para conquistar el poder. El texto parte de la idea de que la historia de la sociedad era la historia de la lucha de clases. En el Manifiesto se denunciaba la sociedad burguesa y se planteaba que el futuro pasaría por la emancipación del proletariado, la desaparición de la burguesía y la construcción de la sociedad sin clases. El Manifiesto sería una combinación entre análisis histórico y manifiesto político. Se divide en cuatro partes. En la primera se explica el papel de la burguesía y del proletariado, mientras que en la segunda se establece la relación entre éste y el comunismo. En la parte tercera se habla de la literatura socialista y comunista previa y, por fin, en la cuarta se trata del papel de los comunistas con respecto a los partidos.
Las ideas expresadas en el Manifiesto se desarrollarán de forma más profunda en otra obra clave, El Capital (1867). También es muy importante la obra de Engels, Del socialismo utópico al socialismo científico (1880).
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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