Una llamada a la responsabilidad ante los problemas nuevos en la izquierda
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
En octubre de 1927 (número de 19 de ese mes) reflexionaba el periódico El Socialista sobre las responsabilidades del movimiento obrero ante los problemas nuevos. Era una llamada a no dormirse en los laureles. Había que seguir en movimiento, redoblar la actividad para aumentar el poder de las organizaciones socialistas tanto en su número, pero también en lo cualitativo, es decir en la capacitación de sus miembros.
Pero, ¿qué problemas eran los que más preocupaban en aquella España?, ¿los económicos o los políticos? Para los más superficiales solo parecían importantes los políticos, pero para el movimiento obrero socialista tenían unos y otros el mismo interés. Quizás estas consideraciones puedan ser interpretadas por el hecho de que a los socialistas se les acusaba desde el republicanismo de ser muy permisivos con un régimen como el de Primo de Rivera que no era democrático porque se participaba en la organización corporativa de los comités paritarios pero los socialistas consideraban que eso iba en favor de los trabajadores. Por eso se decía en el artículo que parecía tan importante que existiesen derechos como los del sufragio universal, la libertad de pensamiento o la inviolabilidad del domicilio, como que todos los ciudadanos dispusieran de los medios económicos indispensables para la vida.
Es más, se afirmaba que habría quien se extrañase un poco de esta afirmación y que los socialistas “materializaban” demasiado la vida. Pero mientras el trabajador no tuviera independencia económica no podría lograr que sus derechos políticos le fueran respetados. En realidad, se estaba siendo fiel con la tradicional postura socialista sobre que las libertades políticas alcanzadas en la revolución burguesa no eran tales mientras existiese la desigualdad.
Por todo ello, el movimiento obrero socialista decía a los trabajadores que tanto sus derechos políticos como su vida dependían de la unión, pero siempre que esta fuera inteligente y desinteresada.
Por eso las organizaciones socialistas debían dedicarse a despertar más conciencias, algunas aún dormidas, para que se sumasen al trabajo, pero, además, había que dedicar más tiempo al estudio de los problemas que planteaba la vida moderna con el fin de que todo el esfuerzo rindiese provecho en favor de los ideales de emancipación social que se defendían. Interesando mucho el presente, interesaba también mucho el porvenir.
En realidad, salvando algunas cuestiones coyunturales referidas a la Dictadura de Primo de Rivera, lo defendido en este artículo hoy podría ser aplicado a la izquierda. Así pues, movilización con el fin de despertar conciencias, no sabemos si dormidas o sí un tanto manipuladas por el creciente populismo de la extrema derecha, pero también estudio y reflexión para el fin en el que, en realidad, seguimos el de la emancipación.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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