Los griegos. Heráclito. XXII
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Tribuna Libre
El hombre no solo “tiene” historia, sino que “es” una realidad histórica, dijo Ortega y Gasset en “Historia como sistema”. Esto justifica la ocupación con el pasado, por cuanto no es sino, un modo distinto de ocuparse del presente. Lo que somos hoy, se sustenta en lo que fuimos ayer, donde el pasado, no sólo produce el presente, sino que además lo posibilita.
En consecuencia, “Grecia” no representa para nosotros, un “museo”, que se pueda visitar de vez en cuando, para recordar de donde venimos, un “escaparate” de modelos clásicos perdidos para siempre, sino el suelo sobre el que se asienta, nuestra propia cultura. También la base primaria, de la que parten todos los caminos, que ha trazado la filosofía occidental, por cuanto representa el modo concreto como el propio universo – utilizando una metáfora de Ortega – por medio del hombre, comenzó a cuestionarse, su propio estatuto onto-epistémico, por primera vez, de un modo estrictamente racional. En este sentido, participamos de la conciencia del universo, “somos la conciencia del universo”, esto es, por medio de nosotros, el universo se piensa a sí mismo:
“¿Qué es como vida, el filosofar?... Es un desvivirse por cuanto hay o el Universo-, un hacer de sí lugar y hueco, donde el Universo se conozca y reconozca”.
Si se sabe seguir “el hilo de Ariadna”, a través del “laberinto” del tiempo, por tanto, no parecerá desmedida la opinión de Zubiri, quien dijo que no es que los griegos sean nuestros “clásicos” sino que – en cierto modo – “los griegos somos nosotros”. Como señala Jaeger, “si la continuidad de la antigua tradición griega, nunca se rompió por completo en Europa, se debe al hecho, de haberse mantenido viva, la filosofía griega. Pero esto no habría sido posible, si esta misma filosofía, no hubiera servido, como “theologia naturalis”, de base a la “theologia supernaturalis” del cristianismo. Nótese que en la costa jonia, se constituyó el filosofar mismo, de suerte que somos “griegos” (“medievales o modernos”) porque tenemos en nuestra filosofía, elementos de las anteriores, pero somos “presocráticos”, de un modo más fundamental, no solo por lo que de ellos nos ha quedado, sino, ante todo, por el hecho mismo de estar filosofando.
Como afirmó Heidegger, quien hoy se atreva a “corresponder”, al calado de la conmoción del mundo, no sólo debe fijarse, en que está dominado, por el “querer saber” de la ciencia moderna, sino que tiene que considerar además y, antes que cualquier otra cosa, que toda meditación, sobre lo que ahora es, solo puede emerger y prosperar si, por medio de un diálogo, con los pensadores griegos y, con su lengua, echa sus raíces en el suelo, de nuestro “estar” histórico.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.