Deprisa, deprisa
- Escrito por Juan Antonio Palacios Escobar
- Publicado en Opinión
A toda velocidad, vamos o nos llevan de un lugar a otro y entre tantas exigencias y querer superarnos a nosotros mismos no nos concedemos tiempo para la calma, la serenidad y la reflexión. Y sin en cualquier orden de la vida la rapidez sin orden ni concierto nos lleva al caos en la vida política es muy peligrosa.
Los responsables públicos de las instituciones, que solo corren y atropellan con sus decisiones, son como un barco sin rumbo, un jardín sin flores o un mar desecado, y no es aconsejable su práctica estando instalados en el deprisa, deprisa, y sin estar atentos y ser receptivos a lo que los ciudadanos y ciudadanas demandan y necesitan, sino se nos convierte en algo inútil y miserable, y a los ejercen la política como fantasmas de sueños rotos que solo conducen a la desesperanza.
Entre atropellos y apresuramientos, todos los días tienen sus claroscuros y sus sorpresas, porque las cosas no suelen salir como esperábamos, y hay quienes en este laberinto están siempre perdidos en si mismos, en las telarañas de sus ensoñaciones ególatras y el barniz de su propia imagen, y en aras a cuidar la misma intentan todo tipo de trucos y manipulaciones de forma delirante.
En su falta de escrúpulos piensan que todo puede arreglarse en un pis pas, con un cheque y muchos ceros a la derecha, para manejar a su antojo a personas y haciendas, actuando con audacia e ignorando bastante las normas de la prudencia.
Embriagados en la estrategia del aparecer y el parecer, intentando utilizar todas las herramientas que las técnicas actuales le ofrecen para mostrarse ante los demás, en un chispazo, como los seres más ideales entre los perfectos, disimulando con las excelencias de la cirugía estética, el Photoshop o la inteligencia artificial desde una verruga hasta una papada, desde unas bolsas alrededor de lo ojos hasta un indiscreto michelín, ya que lo importante no es quienes sean sino como los demás los perciben.
Con esto no estoy en contra de la imagen política, sino que me parece insustancial e intrascendente reducir todo a la cantidad de las apariciones fotográficas, y a que como cualquier estrella o personaje del papel couché, se les retoquen para quitar lo que sobra o lo que falta antes del pase de modelos y embaucar al electorado.
Nuestras mujeres y hombres de la política, deben dar sobre todo una imagen de disposición y servicio a la ciudadanía su tacto, su sensibilidad y su habilidad para cuidar sus compromisos, para saber fijar sus prioridades, sir como una veleta según la dirección que marque el viento y no caer presos de falsas percepciones y los espejismos del poder.
El principio y el final de toda actuación pública, tiene que estar lleno de contenido, en caso contrario se nos queda vacío y termina por romperse en mil pedazos, empieza en el ideal y acaba en la realidad para alimentar otras ideas nuevas y necesarias que modifiquen lo que diariamente vivimos y no nos gusta. Si no es así, es mera palabrería hueca, retórica inútil, pura demagogía que sólo busca satisfacer a quien las pronuncia o engañar a quien las oye.
Algunos de los que aspiran a gobernar y ahora que estamos de nuevo en un año electoral los veremos y oiremos, no como antes cuyos mensajes tardaban horas, días, semanas y años en llegar a nosotros sino instantáneamente a través de internet y en todo el mundo.
En una especie de verbo milagroso se empeñan en plantearnos la magia de lo imposible, como “el paga menos y tendrás más”, “no se preocupe, nosotros trabajamos por usted" o “somos la única opción para que usted progrese”. También intentan hacernos creer que es posible un coche sin combustible, un mundo feliz sin problemas, hipotecas y dificultades. Un espacio y tiempo en el que como en Hamelín, nuestros deseos se cumplan y haya un flautista capaz de eliminar con su música a todos los ratones.
Al igual que en las fotos retocadas o en las simulaciones virtuales, hay quienes nos pretenden ocultar o disimular sus defectos, y la mentira puede hasta dé flores pero no frutos. Aunque en ocasiones lo parezca, la política no es un buen refugio para mentirosos, necios e insensatos, tampoco debe ser lugar para resentidos ni revanchistas.
Un paso más e importante en las políticas progresistas del gobierno progresista presidido por Pedro Sánchez, ha sido la aprobación de la Ley de la Vivienda y anunciar la movilización de 50.000 viviendas del banco malo para facilitar el alquiler barato. Y además ha tenido la decencia y la valentía de pedir perdón a las víctimas por los “efectos indeseados” de la Ley del SI es e s SI “, comprometiéndose por resolver ya las consecuencias no previstas.
Esperemos que a lo largo de este año tendremos el anuncio de más avances y ofrecer soluciones reales a los problemas concretas, en una sociedad que de la mano de este Ejecutivo ha conseguido sortear obstáculos muy difíciles y consolidar el Estado del Bienestar.
Los maquillajes, disfraces y retoques dan la impresión que logran sus objetivos, pero el pueblo soberano más temprano que tarde acaba descubriendo la verdad del cuento, toda esa sonrisa forzada, los besos a todo niño que sale a su paso, o la verborrea que suena a papel mojado, a cantos desafinados, a trola y ruido, a charanga y pandereta que llevan detrás el griterío de los incumplimientos y la decepción de tanta y tanta gente que está harta y cansada de que se le tome el pelo.
En la política como en cualquier aspecto de la vida, quizás como decía Miguel de Unamuno, “el milagro más evidente es que lo pidamos”, aunque tal vez lo más increíble es que a pesar de la globalización y la mundialización que nos pone todo en la mano con tal que tengamos dinero para apretar el botón apropiado, sigamos sintiendo curiosidad e interés por mejorar el mundo en el que nos ha tocado vivir. Y queremos hacerlo deprisa, deprisa.