Las cosas cercanas
- Escrito por Juan Antonio Palacios Escobar
- Publicado en Opinión
Tan solo un mes, el próximo 28 de Mayo, nos separa de nuestra próxima convocatoria con las urnas las elecciones municipales- Todos los procesos tienen ese día de Fiesta Mayor, ese en el que los ciudadanos y ciudadanas después de escuchar las razones y los argumentos de cada cual, decidiremos quienes queremos que nos gobiernen en nuestros Ayuntamientos.
Muchas son las motivaciones que nos llevan a votar una u otra opción, bastante los analistas y expertos que han estudiado el tema con profundidad y todos coinciden que el ámbito donde el voto se torna más pragmático, es el local, el entorno más próximo y cercano a los contribuyentes.
Nuestras ciudades y pueblos y sus problemas, las actuaciones del gobierno municipal, la persona de cada uno de los candidatos y candidatas y su capacidad de comunicación y empatía, los objetivos programáticos que reflejen las necesidades de la gente, los proyectos de cara a las próximas décadas, el peso que cada población debe jugaren el plano regional y nacional, y todo lo que cada día ocupa y preocupa a la ciudadanía, debiera ser en esta campaña elementos de debate para después tomar la opción que nos parezca mejor para el futuro.
En esta ocasión tendremos que ser rigurosos y realistas para saber quienes son capaces de identificarse mejor con aquello que sentimos, quienes están dispuestos a hacer más y mejores cosas y quienes lejos de dificultarnos nuestra existencia, van a facilitarnos nuestra vida diaria.
Quizás sean las Elecciones Municipales, las de menor carga ideológica pero donde más se pone de manifiesto el estilo de hacer política de los candidatos y candidatas, y las soluciones reales que tienen a los problemas que nos afectan.
Debemos exigir a los que aspiran regir los destinos de nuestros Ayuntamientos que no sólo estén en los medios de comunicación sino en la calle, que sean capaces no de vencer sino de convencer, que tengan valentía e iniciativa, que sean buenos negociadores y no estén permanentemente enfrentados con todo el mund, sino que su trabajo y capacidad de diálogo les lleve a obtener los mayores logros para quienes aspiran a representar, sabiendo sumar el esfuerzo de todas las administraciones en beneficio de su ciudad o pueblo.
Tenemos que demandar de quienes aspiran a ocupar el sillón de la Alcaldía, cuales son sus soluciones para abordar los problemas de tráfico y seguridad ciudadana, la limpieza de calles y barriadas, qué ideas piensan poner en práctica para estimular la implantación de nuevas empresas y fomentar el empleo, cuáles sus objetivos en política social, cuáles sus compromisos en la defensa del patrimonio histórico-artístico local, cómo piensan incrementar o poner en valor los equipamientos públicos en materia educativa, sanitaria, cultural, deportiva y recreativa.
Tampoco estaría mal que nos dijeran de qué forman piensan construir viviendas para personas más vulnerables, o de qué manera creen que deben plantearse desde el Ayuntamiento todo lo afecta a la mujer, la juventud o los mayores.
En este difícil camino, los ciudadanos y ciudadanas debemos saber distinguir los mensajes fatuos y vacíos de aquellas promesas que tienen una base real y por tanto nos inspiran mayor confianza. Cómo siempre, la historia demostrará una vez más que el pueblo es sabio y sabrá elegir a la persona más capaz democráticamente de gobernar, con un buen programa y un buen equipo. Esa persona inteligente, dialogante, trabajadora, honrada y con la mayor ilusión por realizar una gran gestión, para construir una ciudad o un pueblo mejor entre todos y para todos.