Mejor, el original
- Escrito por Juan Antonio Palacios Escobar
- Publicado en Opinión
Es la rama del árbol, y eso es lo que le pasa a VOX con relación al PP, pero si es difícil ser objetivo con las peripecias de un hijo, igual resulta en política y aunque cada cual quiere ser más reaccionario y de derechas que el otro, al principio y la final se les ve el plumero.
Y hoy en día el PP está solo en política, ya que a excepción de Coalición Canaria (CC), VOX y UPN eran en un principio PP, y ahora piensan y defienden las mismas cosas. Y en estos casos los de la calle Génova han perdido una oportunidad por hacerse con el centro derecha al igual que muchos de sus colegas del Partido de los Populares Europeos, que ni se les ocurre tener como socios de ningún gobierno a la ultraderecha.
Sin embargo el líder de los conservadores españoles, Alberto Núñez Feijóo, al no tener quien le quiera, ha impulsado los pactos de la “vergüenza” entre PP y VOX, mientras no ha dejado de reivindicar que debería gobernar la lista más votada, lo que no ha respetado en ningún momento cuando éstos han sido los socialistas, y enseguida se han entregado en los brazos de la ultraderecha.
No voy a plantear un análisis de todo lo dicho y hecho por los representantes de VOX en estos últimos años en las que gobiernan de la mano del PP o viceversa. Pero como muestra de lo que piensan y hacen los miembros de la ultraderecha, hemos asistido a la privatización de la sanidad, la derogación de normas sobre plurilingüismo, igualdad y memoria democrática y todavía nos alarmaremos más porque viviremos profundos cambios sociales.
Por poner algunos ejemplos, como el de Juan García Gallardo, Vicepresidente de la Comunidad Autónoma de Castilla y León, que no ha perdido ocasión de mostrar su machismo, homofobia y racismo y entre otros mensajes expresó el siguiente “Ser feminista es una ridiculez, más aún si no eres una mujer “ “Qué asco me dan los pijohorteras con fulares…Jualndrones camuflados…”
Y lo último la investidura del Presidente de Murcia, Fernando López Miras que tras los resultados de las Elecciones del 28 de Mayo y viendo los resultados dijo y afirmó que el gobernaría en solitario, para terminar firmando un acuerdo con 30 medidas, entre las que curiosamente no se menciona el cambio climático ni la transición ecológica y ambas formaciones se comprometen a apoyar la natalidad “decididamente”.
En medio La Comunidad Valenciana donde se llegó a un acuerdo con una rapidez endiablada entre PP y VOX que hizo Presidente a Carlos Mazón, como si el pacto estuviera redactado la misma noche de las Elecciones, lo llamativo de algunos nombramientos de Directores Generales en Aragón que aparecieron públicamente con símbolos franquistas y no democráticos, y lo más escandaloso fue lo de Extremadura.
Allí doña María Guardiola tras ratificarse una y otra vez en que no gobernaría nunca jamás con VOX, porque defendían cosas distintas, al final culmino su falta de coherencia y su traición a su palabra y consiguió el sillón de la Presidencia de la Junta Extremadura, y gobernará pese a la insistencia del líder nacional Alberto Núñez Feijóo, sin haber sido la lista más votada que fue la del PSOE, encabezada por el ex Presidente Guillermo Fernández Vara.
Estos ejemplos de los pactos entre PP y VOX, son una pequeña muestra de la importancia que tiene el lenguaje en política, y que aunque el papel lo resista todo, no es lo mismo escribir una cosa con la clara intención de no hacerla y romper la palabra , que compartir ideas que se traducen en acuerdos para llevar a cabo un programa político. La realidad nos está demostrando que el problema no se es solo VOX sino el PP que asume como esponja su letra y su espíritu.