El PP y la interpretación de un congreso
- Escrito por Antonio Campuzano
- Publicado en Opinión
El efectismo de Pedro Sánchez siempre ha sido elogiado y temido por la oposición. De su capacidad de generación de sorpresa con el calendario electoral como tubo de ensayo ya hay probadas muestras. La elaboración de la mayoría para la presentación de la moción de censura que le aupó a la presidencia de gobierno, en 2018, significó la plasmación de la osadía y la determinación del dirigente, máxime cuando un año antes se había enfrentado con todo el entramado institucional del Partido Socialista perfectamente lubricado para la aclamación de Susana Díaz, con todos los prohombres del socialismo histórico de la generación del felipismo intocable en la dirección de la candidata sevillana.
El latigazo de Sánchez, en 2023, un día después del revés electoral municipal, para convocar en momento vértigo comicios generales en julio de ese año, en plena canícula, con el resultado conocido, consolidó al presidente de gobierno como un actor político de indiscutible capacidad de asombro y articulación del tiempo como aliado del éxito en los movimientos electorales. En esas referencias parece desenvolverse ahora el presidente del PP, Núñez Feijóo, con el adelanto del congreso para los primeros días del mes de julio, también con los ardores estivales previos a la fecha de San Fermín. Solo que en el caso de Feijóo se adivinan, aún con la etiqueta de la conjetura, algunas urgencias no desveladas, que tienen que ver naturalmente con la dinámica interna de la organización con sede en la calle Génova. Si bien es cierto que la causa de la anticipación del congreso bien siendo exhibida como algo necesario por si el proverbial ejercicio de cintura temporal de Sánchez encontrase momento de adelanto electoral, tampoco puede descartarse como hielo visible en el iceberg de la arquitectura del PP solo una parte de una conmoción subacuática.
El estancamiento de las aspiraciones del PP en las encuestas y el aún misterioso comportamiento demoscópico de Vox frente a la transformación geopolítica con vértice en la administración Trump, pudieran ser motivo de gran preocupación en la cabeza dirigente del presidente del PP, sabedor de sus menguadas bazas para formar gobierno tras las próximas elecciones al partir de aquella pírrica victoria del 28 de julio de 2023, insuficiente para habitar el palacio de la Moncloa. Los cambios en los cargos más cercanos a Feijóo pueden alterar con mucho significado la interpretación del futuro más cercano, donde el marcaje de Díaz Ayuso se hace cada vez más perceptible. La organización del encuentro ha recaído en Alfonso Serrano, inseparable cuate de la presidenta de la comunidad de Madrid, donde del congreso de 2022 se ocupó la figura más cuajada de Esteban González Pons.
La ponencia política, que es el acervo catecumenal y doctrinario más nutritivo políticamente entendido, tiene a los presidentes autonómicos Fernández Mañueco y Moreno Bonilla como responsables, pero con el pespunte de Alma Ezcurra, joven valor de la factoría Ayuso, como coordinadora. El entendimiento de la democracia interna del Partido Popular también debería arrojar motivos para la discordia. En 2018, momento de gloria de Pablo Casado, luego decapitado en una operación siempre inexplicada y todavía en situación de revisión histórica, ofreció una primera vuelta en la que participaron 58305 afiliados, y una segunda y definitiva vuelta con 2973 votos emitidos. En la segunda votación con Casado como vencedor entraron en la liza únicamente los compromisarios y los otros 55000 militantes partícipes en la primera gozaron de la playa o piscina de aquel julio caluroso de 2018, con el consiguiente deterioro de la democracia interna del principal partido de la oposición.
En cualquier caso, si es el temor a la repentización de Sánchez antes o después de la sentencia del Constitucional sobre la amnistía, si es por un deseo de reorganización del Partido Popular ante los cambios emanados desde el despacho oval de Trump con repercusión en el estado de ánimo de Santiago Abascal y los suyos, lo que se vivirá en el espacio Ifema, de Madrid, los días 5 y 6 de julio, será una exhibición de marca y carácter entre iguales. ¿Habrá proyección de futuro en esta demostración de fuerza organizativa, o sólo será una manifestación de poder de una justa por la hegemonía ante una situación electoral más o menos próxima? Feijóo, sin gafas, parece no ver bien la situación sin la asistencia de focales, si bien no tiene reparo en acudir al callejón de la plaza de toros de las Ventas, feudo intratable de la local Ayuso, a la que se brinda la muerte de animales en sazón mientras se grita “vivaspaña” sin venir a cuento, trátese de media verónica o bajonazo. Graham Greene, en “El poder y la gloria”, parece describir el ambiente de julio en el Partido Popular, “en toda la extensión de aquel Estado parecía que el hombre tuviese la misión de suprimir al hombre”.
Antonio Campuzano
Periodista (Ciencias de la Información, Univ. Complutense de Madrid), colaborador en distintas cabeceras (Diario 16, El País, Época, El Independiente, Diario de Alcalá), miembro del Patronato de la Fundación Diario Madrid.
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