Berlinguer y el compromiso histórico. Sobre el significado del eurocomunismo
- Escrito por Antonio García-Santesmases
- Publicado en Opinión
Acaba de estrenarse una película- documental sobre lo años 70 en Italia; fundamentalmente sobre lo ocurrido desde el trágico final de la Unidad popular en Chile hasta el secuestro y asesinato de Aldo Mora por las brigadas rojas. El documental concluye con la muerte de Berlinguer y el impresionante entierro de despedida en 1.984.
Me parece que es una buena ocasión para reflexionar sobre aquellos años y las conclusiones que podemos sacar de lo ocurrido entonces de cara a afrontar los retos que tenemos en nuestro presente. La película comienza con la conmoción producida por el final trágico de la Unidad popular en Chile. Es un acierto del director. Todavía recuerdo el impacto que tuvo en muchos de nosotros, en los estudiantes antifranquistas, el golpe de Pinochet. Se cuestionaba la vía democrática al socialismo y nos preguntábamos: ¿permitiría el bloque de las derechas una vía pacífica, progresiva, respetuosa con la legalidad, hacia el socialismo?; ¿ lo autorizaría el poder hegemónico norteamericano?; ¿Era , por el contrario, acertada la tesis de Carlos Altamirano, pronunciada en su saludo al 27 congreso del Psoe, que” las burguesías sólo aceptan a los socialistas siempre y cuando estos renuncien al socialismo”?
En ese mundo de dudas, de interrogantes, de preocupaciones aparecieron las propuestas de Enrico Berlinguer sobre la necesidad de conseguir una hegemonía muy amplia que hiciera imparable la propuesta de cambio; esa era la gran ambición: lograr que comunistas, socialistas y una parte de los democristianos llegaran a un acuerdo sobre las reformas que Italia necesitaba. Para algunos sectores más a la izquierda era excesiva la apuesta de pactar con la democracia cristiana; para las fuerzas imperialistas norteamericanas había que impedir como fuera que esta alternativa cuajara. Kissinguer estaba al acecho.
Era una propuesta que chocaba que era igualmente combatida por los sectores comunistas prosoviéticos alineados con la URSS. La película recoge la entrevista de Berlinguer con los dirigentes búlgaros y el atentado, que no llegó a cumplir su objetivo, contra el líder italiano. Recuerda igualmente los reproches de los comunistas bulgaron a la posición italiana, secundada por los partidos comunistas francés y español. En un momento, especialmente relevante, aparece el silencio y la reticencia de los dirigentes soviéticos ante el discurso de Berlinguer en el congreso del Pcus; resaltando que fue el discurso menos aplaudido de todos los pronunciados.
Esta posición crítica de los dirigentes comunistas soviéticos no era una novedad; a partir de las críticas de los eurocomunistas a la invasión de Praga por los tanques soviéticos en 1.968 las tensiones se habían agudizado. La crítica del Pci y la valiente posición del Pce provocaron el apoyo de los soviéticos a disidencias favorables a la Urss. En el caso español a la escisión promovida por Enrique Lister.
Esa primera característica del eurocomunismo queda clara en la película. Estamos ante la apuesta por una via diferente a la soviética, respetuosa con el pluralismo político, con el Estado de derecho y con la democracia representativa. La pregunta que se produce en aquellos años creo que estaban bien sintetizadas en las interrogantes que formuló en aquellos años setenta Norberto Bobbio: ¿existe una teoría marxista del Estado?; ¿hay alternativas a la democracia representativa?, ¿qué debemos entender por socialismo?
Confieso al lector que la película, estrenada el pasado 1 de agosto, la ví después de asistir en los últimos días de julio a un curso en la UIMP de homenaje al profesor Elías Díaz. No he podido dejar de relacionar el encuentro de Santander con la película sobre Berlinguer. Y ello por muchas razones. Entre otras por el número que publicó CUADERNOS PARA EL DIALOGO sobre lo ocurrido en Chile, que provocó la ruptura con una parte de los democristianos que abandonaron la revista que inspiraba Joaquín Ruiz Giménez.
Los sucesos de Chile conmocionaron a todo el espectro político y propiciaron dos vías distintas dentro de las izquierdas del Sur de Europa. La vía francesa era partidaria de la unidad de izquierda y aunque fracasó en 1.974, llegó a triunfar en 1.981 con la victoria de Mitterrand. La vía italiana no logró la llegada del partido comunista italiano al poder, aunque tuvo su mejor resultado, en unas elecciones europeas producidas tras el fallecimiento de Berlinguer. El entierro de Berlinguer muestra la fuerza que puede llegar a tener el político que vencido en las urnas, recoge el reconocimiento y la admiración de los ciudadanos por su integridad moral.
Las dos vías eran distintas porque el propio sistema político era diferente. La cultura republicana- presidencial en Francia permitía concentrar los apoyos en el candidato preferido en la primera vuelta y apoyar al menos malo en la segunda. Esto ocurría y sigue ocurriendo en la actualidad en Francia. En el modelo francés el Presidente de la República tiene un papel enormemente activo y es elegido directamente por los ciudadanos. En el modelo italiano ha habido grandes Presidentes de la república como Sandro Pertini o Giorgio Napolitano pero juegan un papel de representación simbólica de la nación y de equilibrio entre las fuerzas políticas pero no tienen un papel protagonista en las decisiones de gobierno.
Ese papel corresponde al líder parlamentario. En este punto la película ofrece el contraste entre Andreotti y Aldo Moro; entre el político que sobrevive a todos los acuerdos y facilita todos los engaños y el líder democristiano que está dispuesto a dar un paso adelante y , sin embargo, es oportunamente secuestrado y asesinado para evitar la posibilidad del entendimiento, del compromiso histórico. Secuestro y asesinato en aquellos años de plomo donde se sucedían actos terroristas nunca esclarecidos; aquellos años donde los servicios secretos y la mafia jugaban un papel decisivo en la vida italiana.
Pero eran años también de esperanza, de esperanza en que fuera posible una vía democrática, más allá de la política de bloques. La crítica a lo ocurrido en Praga en el 68 pero era compatible con la denuncia que la denuncia de la implicación norteamericana en el golpe de Pinochet; era inverosímil seguir pensando en la URSS como una sociedad socialista y era abominable cualquier legitimación moral del poder norteamericano. Y ahí estaba la gran ambición: ¿cabía luchar por un proyecto en el que eurocomunistas y socialistas pudieran ir más allá de la militarización del pensamiento y de la práctica política?; ¿ era posible reclamar soberanía para los Estados democráticos o era imprescindible someterse al designio de las grandes potencias? El lector se percatará que son interrogantes que nos seguimos haciendo hoy cuando tantos nos piden que elijamos entre Trump y Putin.
La película nos muestra el último mitin de Berlinguer y el impresionante entierro. Tenía 62 años y cuando muere ya se ha producido la llegad de la tripleta conservadora de Reagan, Thatcher y Wojtila, que marcará el mundo de la revolución conservadora de los años ochenta. Esa tripleta que tan acertadamente analizó Elías Diaz al combatir a los enemigos decisivos del Estado democrático de derecho y de la laicidad ilustrada.( E.Díaz “NEOCONS Y TEOCONS: FUNDAMENTALISMO VERSUS DEMOCRACIA Anales de la Cátedra Francisco Suarez. 2010)
El director de la película muestra la imagen de un Gorbachov que acude al entierro. Estamos en 1.984 y todavía no es el número uno pero se le ve observando aquella muchedumbre impresionante despidiendo al líder que acaba de fallecer. Como sabemo no fueron las ideas de la Perestoika las que triunfaron. Fueron los teocon y los neocon los que lograron que el 89 fuera el reverso del 68. Las energías utópicas de los sesenta eran derrotadas por la conjunción entre el neoliberalismo económico, el fundamentalismo religioso y el imperialismo supremacista.
A pesar de aquella derrota muchas cosas ocurrieron desde entonces. Se produjo la disolución del Partido comunista italiano y la desaparición del Partido Socialista; se formó el Partido democrático de la Izquierda y apareció Refundación comunista como reacción. Llegaron los foros sociales y el movimiento contra la globalización y se produjo la irrupción de Berlusconi, combinando el poder sobre las finanzas, los clubs deportivos y los medios televisivos; un Berlusconi preludio de los Salvini y Meloni que hoy gobiernan Italia.
¿Por qué, sin embargo, ha tenido tanto éxito la película en Italia? Pienso que el motivo se cifra en recuperar la memoria de los vencidos; la memoria de unos años en los que se pensó que era deseable y posible trascender la política de bloques y tener grandes ambiciones. Es una buena lección y un gran recordatorio en nuestra circunstancia. Cuando ha vuelto la militarización del pensamiento político y se impone a imperativamente elegir entre el Estados Unidos de Trump y la Rusia de Putin es imprescindible resaltar que si Europa puede tener un futuro será a partir de la memoria de las ambiciones y los sueños, de las esperanzas y la voluntad de hombres como Berlinguer.
Para ello es imprescindible recordar las características del eurocomunismo. Fue un movimiento que generó un gran debate en Italia y en España. Aparecieron las obras de Santiago Carrillo sobre “Eurocomunismo y Estado” y de Fernando Claudín sobre “Eurocomunismo y socialismo”. Manuel Sacristán escribió a propósito del eurocomunismo en la revista Materiales y Manuel Azcarate le dedicó múltiples reflexiones en la revista Nuestra Bandera. El que quiera profundizar en estos temas puede ver la entrevista a Franciso José Martinez donde rememora con rigor y pasión todos estos avatares( F J MARTINEZ “ Bases teóricas del eurocomunismo” entrevista por J . R.Rojo en Youtube)
Estamos ante una película recomendable, quizás más como documental que como narración dramática. Otras películas italianas como IL DIVO o LA MEJOR JUVENTUD recogen mejor las contradicciones internas de los personajes. A pesar de ello el que quiera recordar lo que significó el impacto del golpe de Pinochet y la caída de Allende; el que no quiera olvidar ese mundo oscuro de Andreotti y de los poderes ocultos nacionales e internacionales y el que desee por un momento rememorar cuando éramos más jóvenes y apostamos por un mundo más allá de la política de bloques militares debe apresurarse a ver la película. Pienso que no saldrá defraudado.