Sánchez resiste, Ayuso estira músculo
- Escrito por Antonio Campuzano
- Publicado en Opinión
En el momento del verano que coincidió con la entrada en prisión de Santos Cerdán y la apertura de causa penal a José Luis Ábalos una gran parte de los intérpretes de la actualidad política consideraban como imposible que el presidente de Gobierno llegase a fin de año sin tomar decisiones de interrupción de la legislatura por tamaño caso de desolación sobre su futuro por la presunta corrupción de sus dos secretarios de organización en el seno del partido socialista.
El acompañamiento de las causas abiertas contra sus familiares más directos y el fiscal general del Estado agigantaban la dificultad respiratoria de un ejecutivo que tenía también pendiente la aprobación de los Presupuestos Generales. Pero el curso político se ha iniciado y avanza el otoño con la normalidad que se predica desde el gobierno con la realidad innegable que la voluntad de su presidente, Pedro Sánchez, es la continuación de su tarea emprendida en la noche del 23 de julio de 2023 consistente en disgustar todo lo que se pueda y deba al Partido Popular, con su candidato entonces y actual pretendiente a la presidencia del gobierno Alberto Núñez Feijóo. La producción de disgustos contra Feijóo, traspasadas sus ambiciones de Galicia a Madrid y concernido por el pecado original de contribuir al empujón desde la última planta de Génova de Pablo Casado por denunciar una inmoralidad de magnitud capital del hermano de la presidenta Ayuso, no cesa desde aquel julio, en que obtuvo mayoría insuficiente para formar Consejo de ministros.
Ahora, el declinante Vox de 2023, parece renacer con olor a ceniza y a venganza para retomar el estribillo de la derechita cobarde, ya con el considerado suficiente aporte vitamínico de la eclosión marca Trump, que asola todo el orbe que marcan los cuatro puntos cardinales. El juego de la noria electoral parece marcar el proceso según el cual cuando un compartimento sube es que otro paralelamente baja. Si Vox gana, pierde PP, y viceversa, con la aparición de pellizcos de Vox en todas direcciones, lo que cuesta creer por más que lo mantengan reputados indicadores de las tendencias de voto.
Por otra parte, el horizonte de celebración de juicios y vistas por casos de corrupción en el PP, con piezas separadas Gürtel, Púnica, Lezo, y otras cuestiones judiciales afines, puede proporcionar muy severas inquietudes y sudores a la hora de la explicación pública y digestión de partido en período pre electoral. Sin precipitación en el olvido del caso novio de Ayuso, donde bien pudiera ser condenado a pena de cárcel el escudero sentimental de la presidenta de la Comunidad de Madrid, quien compite arduamente por los votos de Vox en su territorio autónomo con la dotación argumental de un discurso que deja al partido de Abascal en un juego infantil.
Ayuso, sin que se note apenas, mucho más por cierto en las trincheras opuestas que en las propias, sigue muy de cerca la evolución y desarrollo orgánico de Feijóo, aquel que hizo valer su demostración de fuerza contra Casado por la depauperación innoble del hermano Ayuso, pero de muy lejos se nota la insolidaridad futura de la presidenta madrileña contra aquel que ose su estiramiento muscular hacia las posiciones de la candidatura a la presidencia del Gobierno, tal y como pone en la pizarra todas las mañanas Miguel Ángel Rodríguez, el mismo que pinta y colorea cada una de las intervenciones contra Pedro Sánchez, nunca competidor autonómico, pero como si lo fuera.
Aborto y médicos objetores, la cuestión Israel Palestina con las bicicletas por el medio, todo viene bien para acreditar su interés tanto si se trata de Madrid como del gobierno de España, hacia el que dirige su mirada espoleada por las dudas que genera el candidato que vino del noroeste. Crece en su territorio amigo la impresión respecto de Vox, sobre el que se defiende mucho mejor Ayuso que Feijóo, entre otras cosas de mejor mención porque el prontuario de la primera trasciende con entusiasmo los principios fundacionales del partido monosílabo. Ayuso parasita a Vox tan ricamente. El crítico literario George Steiner trae a colación en su libro de reflexiones “Errata” (Siruela, 1998) al poeta romántico alemán Heine, que gustaba decir que “hasta los perros de raza necesitan pulgas”.
Antonio Campuzano
Periodista (Ciencias de la Información, Univ. Complutense de Madrid), colaborador en distintas cabeceras (Diario 16, El País, Época, El Independiente, Diario de Alcalá), miembro del Patronato de la Fundación Diario Madrid.