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Mercedes Peces Ayuso

Licenciada en Filología Hispánica (1984-89) y en Filología Alemana (2001-04) por la universidad de Salamanca, con diplomaturas en italiano y portugués. Vivió 10 años en Alemania, donde dio clases en la VHS (universidad popular) de Gütersloh, Renania del Norte-Westfalia, desde 1993 a 2000.

Posteriormente, ya en España, decide dedicarse a la traducción y corrección de libros y textos de diversa índole, labor que sigue ocupando a día de hoy.

Es miembro de la AEPE (Asociación Europea de Profesores de Español), de ASETRAD (Asociación Española de Traductores e Intérpretes) y otras entidades relacionadas con la traducción.

Asimismo, colabora como traductora honoraria para diversas ONG.

La química de los elementos o las afinidades electivas

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

«Y, sin embargo -repuso Eduardo-, del

mismo modo que esos grupos están unidos por

las costumbres y las leyes, también en nuestro

mundo químico existen nexos de unión que

permiten vincular lo que por naturaleza se repele»

Las afinidades electivas, 1809, Johann Wofgang von Goethe

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Fouché, el genio tenebroso

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

«Ya no le valen ardides, ni protestas, ni juramentos; un poderoso sin poder, un político liquidado, un intrigante gastado es siempre lo más miserable del mundo»

Fouché, el genio tenebroso, 192, Stefan Zweig

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Historia de una ludopatía

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

«¡No importa! Quien teme al lobo no va al bosque. Bien, ¿hemos perdido?

¡Pues vuelve a jugar!»

El jugador, 1866, Fiódor Dovstoievski.

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El poder del laconismo: Bartleby el escribiente

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

«Nada exaspera más a una persona seria que una resistencia pasiva. Si el individuo resistido no es inhumano, y el individuo resistente es inofensivo en su pasividad, el primero, en sus mejores momentos, caritativamente procurará que su imaginación interprete lo que su entendimiento no puede resolver»

Bartleby, el escribiente, 1853, Herman Melville

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Dammatio memoriae de La Regenta

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

«Ana volvió a la vida rasgando las nieblas de un delirio que le causaba náuseas.

Había creído sentir sobre la boca el vientre viscoso y frío de un sapo»

La Regenta, 1884-85, Leopoldo Alas Clarín

Escrita cuando Clarín tenía solo 31 años, esta novela prima hermana por época, estilo, tema y grandeza literaria de Madame Bovary, Effie Briest y Anna Karenina, es una obra cumbre de la literatura naturalista española pasada por el tamiz de los sentimientos, que le costó al autor numerosos sinsabores y el desprecio posterior a su obra. Ambientada en una Oviedo maquillada como Vetusta, es la ciudad un ente vivo que aprisiona, ahoga y determina las vidas de sus personajes, una masa omnipotente que terminará engullendo a Ana, la Regenta. Es esta la historia de la malcasada aburrida medio beata, cuya vida se limita a su hogar y a los paseos que terminan en la catedral, el centro neurálgico de la burguesía atenazada que ahoga entre rezos y sahumerios a las señoras encorsetadas por dentro y por fuera. Un cuadro costumbrista pasado por el tamiz de la gazmoñería, la todopoderosa Iglesia y el qué dirán, amén de una envida que ya apuntaba maneras de deporte nacional.

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Guerra y paz, ayer y hoy

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

«En los hechos históricos, los llamados grandes hombres son como etiquetas

que denominan el acontecimiento; y como sucede con las etiquetas, son

quienes menos están relacionados con el hecho mismo»

Guerra y paz, 1867, León Tolstoi

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El amante y el recuerdo de Marguerite Duras

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

«Muy pronto en mi vida fue demasiado tarde»

El amante, 1984, Marguerite Duras

Es que su propia vida ya fue una novela: nacida en Saigón, antigua Indochina francesa, Marguerite se inició en el amor, luego estudió, se casó, vivió y sufrió la II Guerra Mundial ya en Francia, fue parte de la resistencia francesa (la libró de ser apresada Mitterrand), militó y fue expulsada del partido comunista, tuvo amantes, fue dramaturga, novelista premiada, libérrima, obsesiva, solitaria, tortuosa, complicada y narcisista…ponle los epítetos que quieras pero sobre todo, déjale el de mujer compleja y completa.

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Parzival, Parsifal, Percival, uno y el mismo

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

«¿Qué te atormenta, cuál es tu dolor?»

Parzival, principios del s. XIII, Wolfram von Eschenbach

El caballero y minnesänger, o trovador, Wolfram von Eschenbach culminó la historia del héroe partiendo de la obra incompleta del gran Chrétien de Troyes, pero la redondeó dotándola de un potente mensaje político-social en el que la convivencia entre naciones y la moral debían ir de la mano de una ética personal. Eso sí, bastante elitista-caballeresca. Wagner entronará su sentido iniciático en su famosa ópera Parsifal.

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Los falsificadores

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

«La novela se ha ocupado de los reveses de la suerte, de la fortuna buena o

mala, de las relaciones sociales, del conflicto de las pasiones, de los

caracteres, pero en absoluto de la esencia misma del ser»

Los monederos falsos, 1925, André Guide

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La guerra de los mundos y la invasión marciana

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

«Seguro que, aunque no hayamos aprendido nada más, esta guerra nos ha

enseñado la piedad…, piedad hacia esas almas sin voluntad que sufren

nuestro dominio»

La guerra de los mundos,1898, Herbert George Wells

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La conciencia de Zeno

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

«Es cómodo vivir pensando que somos grandes y que nuestra grandeza permanece en un estado latente»

La conciencia de Zeno, 1923, Italo Svevo

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La casa de los espíritus

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

«Si las locuras se repiten en la familia, debe ser que existe una memoria genética que impide que se pierdan en el olvido»

La casa de los espíritus, 1982, Isabel Allende

Es la novela del decurso sociopolítico chileno del s. XX llevado a la máxima expresión literaria del realismo mágico. Y lo hace a través de cuatro generaciones de la familia Trueba, ricos hacendados, pero sobre todo mediante tres poderosas mujeres con un brillo en común en sus nombres: Clara, Blanca y Alba. Esta última será quien encuentre los cuadernos de diarios de su abuela y la que escribirá la historia familiar. Las Tres Marías que dan nombre a la hacienda y que, con ello, cierran el círculo del espacio-tiempo generacional.

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El señor de las moscas, ¿cazar o cuidar la hoguera?

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

«Se absorbió más allá de la mera felicidad al sentir que ejercía el control sobre

los seres vivos. Les hablaba, los impulsaba, les ordenaba. Retraídos por la

marea, sus huellas se convirtieron en bahías en las que quedaron atrapadas y

le dieron la ilusión de la maestría»

El señor de las moscas, 1954, William Golding

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Lucio, el burro y Apuleyo

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

«Tenga cuidado de no conseguir con la excesiva dulzura de la miel al larga amargura de la bilis»

El asno de oro o Las metamorfosis, s. II e. c., Apuleyo

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Las Meditaciones o las cosas de uno mismo

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

«No pongas tu mirada en guías interiores ajenos, antes bien, dirige tu mirada directamente al punto donde te conduce la naturaleza del conjunto universal por medio de los sucesos que te acontecen, y la tuya propia por las obligaciones que te exige. Cada uno debe hacer lo que corresponde a su constitución»

Meditaciones, libro VII (55), 170-80, Marco Aurelio

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Simone de Beauvoir y la inmortalidad

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

«Se necesita mucha fuerza —dijo—, mucho orgullo o mucho amor para creer que los actos de un hombre tienen importancia y que la vida es más poderosa que la muerte»

Todos los hombres son mortales, 1946, Simone de Beauvoir

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Silvio, el juguete rabioso

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

«Ya no tengo ni encuentro palabras con las que pedir misericordia.

Baldía y fea como una rodilla desnuda es mi alma»

El juguete rabioso, 1926, Roberto Arlt

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Cumbres borrascosas

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

«El tirano oprime a sus esclavos, y estos, en lugar de volverse contra él, se vengan en los que están debajo»

Cumbres borrascosas, 1847, Emily Jane Brontë

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Gabriela, mulata de clavo y canela

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

«Para ella don Nacib era todo: marido y patrón, la familia que nunca tuviera, el padre y la madre, el hermano que muriera a poco de nacer. Don Nacib era todo, todo cuanto poseía. ¡Qué feo era estar casada!»

Gabriela, clavo y canela, 1958, Jorge Amado

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Mio Cid, mi señor, Princeps Rodericus Campidocto

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

«¡Qué ventura tan grande si quisiera el Criador

que en este punto llegase mio Cid el Campeador!»

(Afrenta de Corpes)

Cantar de Mio Cid, c. 1207, probablemente de Per Abatt

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