Zarabanda
No hay explicaciones simples a problemas complejos. La zarabanda desencadenada por la revelación del tecnoespionaje político al que han sido sometidos el Presidente del Gobierno, la ministra de Defensa y numerosos personajes de la política catalana y la vida civil en nuestro país, deja sin argumentos a quienes acusan de conspiranoicos a aquellos otros que barajan más de tres variables para explicar fenómenos políticos complejos. Estamos ante un fenómeno enrevesado, pero en ningún caso, nuevo: el espionaje político. Su complejidad viene determinada hoy por una coyuntura política extremadamente poliédrica, donde coexisten distintos planos de intereses, internos y foráneos, de otras tantas instancias de poder enfrentadas entre sí al respecto. Lo más vivido ahora es el deseo de que quienes han espiado, si se averigua quiénes son, expíen sus faltas. Pero no se erradican de cuajo problemas graves atendiendo solo a sus efectos; será preciso indagar y descubrir sus causas.
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