Es la teoría, la que decide lo que se puede observar. I
Copenhague, otoño de 1926. La euforia que Werner Heisenberg experimentó, durante la visita de Erwin Schrödinger, se había desvanecido. Ahora es él que recibe las reprimendas de Niels Bohr. Bohr y Heisenberg luchan por alcanzar una interpretación común: la interpretación “de Copenhague” de la mecánica cuántica. Luchan entre ellos y, también contra los demás. Las fórmulas están ahí, firme y matemáticamente concluyentes, pero ¿qué significa cuando viejos conceptos, como espacio o momento, han perdido validez? Bohr y Heisenberg pronto se dan cuenta, de que no están tan de acuerdo como creían.
- Publicado en Tribuna Libre