EDICIÓN EN DÍAS LABORABLES:    ESP    |   EUR    |   AME   |   CAT
⮕ APÓYANOS

Socialismo, laborismo y liberalismo en España a raíz de la victoria laborista de 1929


(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

Como ya hemos demostrado, el acceso al poder de los laboristas en 1929 fue seguido, estudiado y analizado, además de admirado, por el socialismo español, coronando su interés por esta alternativa al comunismo que desarrolló durante toda la década de los años veinte. Pues bien, siguiendo, por un lado, con este interés historiográfico nuestro y, por otro, por el aporte de materiales de reflexión sobre el significado del socialismo y su relación con otras izquierdas no obrera, nos acercamos a unas ideas contenidas en el número del 29 de junio de 1929 en El Socialista, sobre socialismo, liberalismo y laborismo, a raíz de las declaraciones que el republicano catalanista Gabriel Alomar realizó a propósito de la victoria laborista.

Recordemos que Alomar defendió una fórmula que pretendía unir nacionalismo catalán con obrerismo, pero que no gustó nada a Pablo Iglesias, una cuestión que hemos estudiado en otro artículo en este medio de El Obrero.

Los socialistas reconocían valores al político y escritor mallorquín, Gabriel Alomar, aunque se preguntaban si era socialista o republicano, aunque seguían considerando, como ya lo hizo en su día el viejo líder socialista, que no terminaba de fundir sus ideas con las del socialismo. Y eso lo probaba su análisis periodístico sobre lo sucedido en el Reino Unido.

Para Alomar el laborismo inglés, como su nombre indicaba, había acentuado su naturaleza material, “trabajista”, a expensas de su contenido socialista. Los socialistas españoles recordaban que el laborismo inglés era combatido, curiosamente, por escritores burgueses por su supuesta no naturaleza socialista, es decir, por no practicar la “lucha de clases”, una primera andanada contra Alomar.

La segunda tenía que ver con la acusación del político mallorquín de que el laborismo se había desarrollado sin cuestionar el régimen monárquico británico, atenuándose su herencia revolucionaria y republicana del socialismo. Y aquí los socialistas españoles recordaban su vieja tradición sobre la necesidad de no considerar el republicanismo como un fin en sí mismo. El sentido revolucionario no lo daba el defender el establecimiento de un régimen republicano, sino el de la consideración sobre el papel que había de representar en la sociedad la propiedad privada. Y esa era la diferencia entre derechas e izquierdas. Pero Alomar, en la opinión del periódico obrero, eludía estas cuestiones siempre, cuando eran tan importantes para caracterizar a unas ideas, partidos o movimientos como de izquierdas o no.

Por otro lado, Alomar afirmaba que la colaboración entre liberales y laboristas debía ser una corriente normal, hasta la fusión de ambos. No debía verse entre unos y otros a dos grupos en lucha social, el burgués y el proletario, sino las formas “espiritual y material de una misma doctrina”. Pero Alomar no había aprendido nada, en la crítica socialista, al pretender seguir afirmando que la burguesía era espiritual y material el proletariado. Alomar no había entendido lo que tenía de “sublime idealización la causa de los trabajadores”. Por otro lado, Alomar había olvidado que en 1924 los laboristas habían caído porque los liberales les habían abandonado para unirse a los conservadores, y ahora los liberales, por boca de Lloyd George habían prometido votar a favor de medidas pero que no comprometieran a nada, algo que no harían con las que supusieran poder apoyar el “programa socialista”. Alomar no veía que la burguesía defendía sus privilegios de clase.

El periódico socialista consideraba que Alomar escribía como otros escritores de “esa misma noble estirpe” porque había dicho que si el laborismo tuviese más acentuada su valoración de izquierda política se le ofrecería otra empresa histórica considerable, la de establecer una coalición de ideales con los países, superando contubernios diplomáticos, de norma política similar para cooperar en la obra común, que no podía tener por límites las fronteras.

El periódico se preguntaba que quería decir eso de “más acentuada la valoración de izquierdas”. Se recordaba al político que el Partido Laborista pertenecía a la Internacional Obrera Socialista, cuyo programa, precisamente, había sido elaborado por el británico Henderson, el ministro de Asuntos Exteriores británico, junto con el austriaco Adler, en el Congreso de Hamburgo.

Para El Socialista Alomar era injusto cuando afirmaba que quería ver en el Partido Laborista un “mayor contenido de espiritualidad y política”. No se podía fomentar la fe en la política con la bandera del liberalismo, con su llamada a la colaboración o conjunción entre liberales y laboristas. No es que la clase obrera fuera materialista, es que estaba desengañada con las palabras de los “espiritualistas” porque siempre se habían terminado olvidando del pueblo. Había que garantizar el derecho a la vida, los derechos sociales junto con los políticos, pero se afirmaba que Alomar se había estancado, aunque era un intelectual que podía hacer mucho por la causa proletaria. El liberalismo, y acaso la causa republicana, serían tanto más fuertes y serios cuanta más autoridad gozase el socialismo.

Para los socialistas era triste que esa izquierda no entendiera que estaba obligada a ayudar y a defender “la verdadera democracia y la verdadera libertad”

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.

 


EL TIEMPO

GUÍA TV

CARTELERA

CINE EN CASA

PASATIEMPOS

SORTEOS

Necesitamos tu apoyo económico para hacer
un periodismo fiable y con valores sociales

PERIODISMO DE DATOS

El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. Si compartes estas preocupaciones y si valoras la labor de un medio libre que se atreve a plantearlas, apóyanos ahora.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Por qué es importante tu aportación?

Tu contribución nos permitirá seguir publicando información esencial e independiente que podrás disfrutar de forma gratuita sin muros de ningún tipo.


¿Si tengo algún problema en mi transacción?

Escribe a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.