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La izquierda y la masonería en la Historia de España entre el siglo XIX y el XX. II


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Pero es evidente que el movimiento obrero y la masonería tuvieron en España relaciones importantes desde el surgimiento del primero. La historiografía ha hecho un gran esfuerzo en este estudio desde que la masonería dejó de ser perseguida oficialmente con la llegada de la democracia, gracias a figuras imprescindibles como Ferrer Benimeli. Sabemos de la existencia de logias obreras, como en Asturias desde mediados del siglo XIX, pero también en otros lugares de la geografía española. Además, ya es conocida la dimensión social de parte de la masonería española en relación con la enseñanza obrera y la vinculación con el Primero de Mayo, así como la llegada de trabajadores a logias ya establecidas, sin olvidar la propuesta para crear logias obreras por parte de la Asamblea Nacional del Grande Oriente Español en 1910. Por su parte, Alberto Valín Fernández, el referente fundamental en esta cuestión, ha planteado muy sugerentes líneas de investigación sobre las relaciones entre ambos mundos.

Volviendo al Partido Socialista y a la UGT, sabemos que en su crecimiento lento pero constante, comenzaron a contar entre sus militantes con masones. Víctor Arbeloa hace en su citado trabajo, y al que nos remitimos, un estudio de los principales, explicando que, con algunas excepciones destacadas, nunca fueron socialistas de primera fila, aunque esta afirmación sobre la importancia o no de estos socialistas es muy relativa, ya que en esa nómina habría que incluir diputados, ministros y altos cargos en la administración de tiempos de la República Por nuestra parte, queremos plantear algunas hipótesis sobre las razones por las que comenzó a haber masones a partir del cambio de siglo en las filas del PSOE. Creemos que pudo influir la llegada de intelectuales y de miembros de la pequeña burguesía ilustrada que, en teoría, podían ser más afines a la masonería, aunque sepamos de la existencia clara de obreros masones ya en el siglo XIX, pero seguramente más vinculados al anarquismo. El acercamiento complicado al republicanismo a raíz de los sucesos de la Semana Trágica pudo influir también, y que desembocaría en la creación de la Conjunción Republicana-Socialista. En todo caso, nos parece que la razón principal reside en que el Partido fue abriéndose más a la sociedad española para competir con mayor éxito con el republicanismo a la hora de conseguir afiliados.

Otra causa para entender que no hubiera dificultades para que ingresaran masones en el PSOE o en la UGT, o que militantes de ambas organizaciones se hicieran hermanos de alguna logia fue que no se estableció oficialmente incompatibilidad alguna en estas organizaciones para poder iniciarse en la masonería, ni se desarrolló una corriente claramente hostil hacia la misma, todo lo contrario de lo ocurriría en el socialismo italiano. Solamente, en vísperas del estallido de la guerra civil, y en un clima de mayor radicalización en el seno de la poderosa Agrupación Socialista Madrileña, se trató la cuestión de la incompatibilidad en el debate sobre la reforma del programa del Partido que debía ser sometido al próximo Congreso del PSOE. Antonio Muñoz Lizcano, a la sazón secretario de la JSM, fue el autor de una proposición para que el Congreso declarara la incompatibilidad con la masonería por ser una organización burguesa. Fue aprobada en la Asamblea, pero modificada y sin aludir expresamente a la masonería, ya que se estipulaba la imposibilidad de militar en el PSOE si se era miembro de organizaciones que desarrollaran actividades políticas sin el control del Partido. Que se presentase una moción así tenía que ver con el acercamiento en marzo entre las Juventudes Socialistas y las Comunistas, fusionándose a comienzos de abril, es decir, en ese mismo momento. Podríamos aludir a la influencia del comunismo en su profunda crítica a la masonería. En todo caso, al quedar aprobada la proposición como hemos expresado, los masones socialistas pudieron estar tranquilos porque no sólo no se aludía explícitamente a la orden, sino porque, además, podían argumentar que la masonería llevaba tiempo negando que fuera una opción o facción política o que fuese una organización que intentase ejercer influencia en el mundo político. Los socialistas que eran masones no tuvieron problema alguno para seguir siéndolo. Por fin, no olvidemos que no se celebraría el Congreso del PSOE al estallar la guerra.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.

 


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