La regencia de Espartero (1840-1843)
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
Tras la renuncia de María Cristina, Espartero fue nombrado regente. El general era miembro del partido progresista. Pero Espartero gobernó de forma autoritaria y cuando no consiguió apoyo entre los progresistas no dudó en buscar la alianza con los moderados para aprobar leyes, dado que nunca tuvo mayoría en el Congreso. Espartero exigió ser regente único y lo consiguió en mayo de 1841, con el apoyo de sus compañeros de armas y de los moderados. En sus gobiernos siempre primó más la fidelidad personal para pertenecer a los mismos que el ser un destacado miembro del progresismo.
La labor del gobierno se centró en la venta de los bienes del clero secular, frenada en 1840 y ahora relanzada con la llamada “ley de Espartero” de septiembre de 1841. Las relaciones con la Santa Sede pasaron por un momento de extrema dificultad.
El gobierno apostó por una política económica librecambista, siguiendo las ideas de Mendizábal. Esta política, defendida por la embajada británica, provocó que la oposición acusara a Espartero de “haberse vendido a los ingleses”. O’Donnell protagonizó, con otros moderados, un levantamiento pero fracasó.
En el verano de 1842 comenzó a fraguarse la crisis de la regencia de Espartero. El regente tenía un reducido apoyo parlamentario y basaba su gobierno en su gran influencia en el ejército y en su popularidad entre las clases medias y bajas urbanas, canalizada a través de la Milicia Nacional. En ese verano su popularidad comenzó a decrecer, sobre todo a partir de los sucesos de Barcelona. El librecambismo era una amenaza para las fábricas textiles porque los tejidos británicos eran más baratos y de mayor calidad. El anuncio del tratado comercial con Gran Bretaña y una recluta de soldados derivaron en tumultos callejeros. Espartero se implicó personalmente en la represión del motín y ordenó el bombardeo de la ciudad en diciembre, provocando que 400 edificios fueran destruidos y causando centenares de muertos.
Desde principios de 1843 progresistas disidentes, moderados y diputados catalanes aumentaron las críticas hacia el gobierno de Espartero. Tras perder las elecciones de abril, Espartero se empeñó en nombrar gobiernos fieles. La inestabilidad política culminó con la disolución de las Cortes. Progresistas y moderados, con el apoyo de Narváez, se enfrentaron al ejército de Espartero en Torrejón de Ardoz en el mes de julio. Espartero renunció a la Regencia y marchó al exilio londinense. Ante esta situación se decidió adelantar la mayoría de edad a la reina, de tan solo 13 años.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.