Talleyrand. Años de estudio. I
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
En Chaláis, en casa de su bisabuela, Talleyrand aprendió a leer. Además, en aquel pequeño mundo reservado y cálido como una corte de cuento, nadie le hizo sentir nunca que era un “tarado”. Cojeaba como en París, pero, como el mismo nos dice, “su corazón se bañaba en ternura”. Pero, dos años después de su llegada a Chaláis, sus padres lo reclamaron. Sabemos muy poco sobre los dos años siguientes, pero intuimos que sirvieron para que sus padres se ratificaran, en su plan de hacerle seguir la carrera eclesiástica, a la sombra de su tío arzobispo. En 1762, el año de la publicación del Emilio, Charles- Maurice entró en el prestigioso colegio de Harcourt. Tenía 8 años.
“Fue en el seminario donde M. de Talleyrand se forjó este carácter impávido, sobre el cual las bondades e injurias resbalan con la misma facilidad, con que sabe obtenerlo todo y perderlo todo sin descomponerse” (Jacques-Claude, conde de Beugnot (1761-1835) par de Francia).
Curiosamente Talleyrand no nos dice nada en sus memorias, de los dos años que separan a París de su ingreso en el colegio de Harcourt. La añeja institución fundada en 1311, en la que estudiaron grandes talentos como Boileau, Diderot, La Harpe, Montesquieu, Racine o La Mettrie, ha sido reemplazada en la actualidad y, casi en el mismo lugar, por el Lycée Saint-Louis. Muy popular en la época, “el Harcourt” acogía por igual a hijos de la burguesía y de la aristocracia.
Allí trabó amistad con otro alumno, Auguste de Choiseul-Gouffier, dos años mayor que él, del cual nos cuenta que “participó y participa en todos mis afanes, placeres y proyectos que han agitado mi alma a lo largo de mi vida”, y, efectivamente, parece que se convirtió en uno de sus mejores amigos a lo largo de su atribulada existencia. El tío de este muchacho, era nada menos que el duque de Choiséul (1719-1785), uno de los estadistas más importantes de la época en que fue ministro de Asuntos Exteriores y, luego jefe de gabinete de Luis XV. En un primer momento el duque fascinó a Talleyrand, que vio en él un modelo a seguir. Le admiraba el hecho de que, siendo un hombre del establishment, se mostrara a la vez como un librepensador y, fuese amigo de los peligrosos philosophes. En sus primeros pasos, más de una vez recurrió a su consejo en materia de política económica de la Iglesia. Con el transcurso del tiempo, sin embargo, comenzó a juzgarlo con otros ojos y, pasó a preferir la gestión, de uno de sus predecesores en el cargo de primer ministro de Francia, el honesto y longevo cardenal Fleury (1653-1743) al cual no pudo conocer personalmente.
Pues eso.
(Continuará.)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.