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Talleyrand. El nepotismo eclesiástico. II


(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Que el joven Charles-Maurice no eligió el estado eclesiástico, parece fuera de toda duda, pero que lo haya aceptado de tan mala gana, como quiere darnos a entender, resulta cuando menos discutible. Pues las perspectivas que se ofrecían al muchacho, eran ciertamente atractivas: una vida eclesiástica relajada y libre, una gran fortuna y, la posibilidad de hacer una carrera administrativa y política, en la Iglesia o fuera de ella. No pocos arzobispos se habían convertido en primeros ministros del país: André Hercule de Fleury fue el principal consejero de Luis XV, o Loménie de Brienne, arzobispo de Toulouse, ministro de Luis XVI, que fue quien convocó los fatídicos Estados Generales de 1789, se asustó y corrió a refugiarse en el mejor remunerado arzobispado de Sens.

Desde el primer día tío y sobrino se entendieron a la perfección. Las cartas de Talleyrand que se conservan en los archivos del château de Broglie, muestran que las relaciones entre ambos fueron siempre muy cordiales. La Revolución los separó (no podía ser de otro modo) pero el arzobispo volverá a entrar en contacto con su sobrino, en los últimos años del Imperio y, se convertirá en un aliado importante del futuro exministro de Napoleón. En una carta posterior a la Primera restauración, dirigida a Bruno, marqués de Boisgelin, emigrado en 1792, y par de Francia desde 1815, Charles-Maurice definía a su tío como “un hombre excelente, que ha hecho de la indulgencia, uno de sus principales deberes”.

Poco sabemos, en cambio, de lo que su sobrino hizo durante su estancia en Reims, etapa que pasa por alto en sus memorias. Parece que le interesó mucho la lectura de las biografías de grandes cardenales diplomáticos, como Duprat, Ossat y Polignac, una lectura que su tío le recomendó y, sobre todo, las memorias de execrado cardenal de Retz, Paul de Gondi (1613-1679). La figura de este último le fascinó toda la vida: Gondi, coadjutor del arzobispo de París, que también era su tío y, que intento suceder, fue uno de los principales impulsores, de las dos rebeliones de la fronda contra Mazarino, la regente Ana de Austria y, en última instancia, contra Luis XIV menor de edad.

Conspirador nato, Gondi se confesaba “una de las almas menos eclesiásticas que hayan existido jamás”. Intrigante y aficionado al doble juego y a la sorpresa, también se mostró muy hábil como negociador, hasta que el jovencísimo monarca lo hizo detener, también por sorpresa, en diciembre de 1652. A partir de este momento, su buena fortuna se fue apagando hasta extinguirse en 1679, cuando se hallaba ya retirado en su abadía de Saint-Denis, tras haber escrito sus memorias. Se diría que Talleyrand lo tomó de modelo y, quizá aprendió de él lo que no se podía hacer: afortunadamente para Charles-Maurice, Napoleón no era el rey Sol.

Pues eso.

(Continuará)

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.


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