Orígenes del republicanismo
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
El republicanismo fue una concepción política presente durante el Antiguo Régimen, y que hunde sus raíces en la Antigüedad clásica, encontrando al otro lado del Océano Atlántico un lugar con unas características que permitieron su desarrollo con la independencia de las Trece Colonias. Esas ideas ensalzaban los valores que se asociaban a la importancia de la ciudadanía y de la política sana, así como al ejercicio de una vida adecuada y a la moralidad social.
Esos valores eran propios de la Atenas clásica y de Roma, pero su abandono había provocado la crisis de la República romana. Pero los valores republicanos no murieron con la llegada del Principado y el Imperio. En Europa se mantuvieron y fueron revitalizadas en el Renacimiento, especialmente con Maquiavelo. Pasaron en el siglo XVII al mundo anglosajón. James Harrington fue un teórico fundamental en la revitalización del republicanismo clásico. En 1656 escribió La República de Oceana, dedicada a Cromwell. Harrington defendió la rotación de los cargos, la separación de poderes, el bicameralismo, etc. Su influencia fue evidente para conformar el ideario posterior de los whigs, y también para la propia Revolución americana. Por su parte, Algernon Sidney también es una figura muy importante en el republicanismo anglosajón por su protagonismo en la época de la primera Revolución inglesa y por sus teorías. Sidney planteó que la monarquía absoluta como la ejercía Luis XIV era una mala forma de gobierno. Su obra fundamental fueron los Discursos relativos al Gobierno, y que tuvieron mucho que ver para que fuera ejecutado en 1683. También es importante destacar al poeta John Milton. Como hemos visto, todo este republicanismo se enmarca en el contexto de las agitaciones políticas inglesas en el siglo XVII, especialmente con la ejecución de Carlos I y el gobierno de Cromwell.
El republicanismo llegó al siglo XVIII como una ideología y un conjunto de valores contra los sistemas políticos absolutistas en su moderna versión de despotismo ilustrado. Nutrieron a los críticos e insatisfechos con la situación política europea. Se vertieron en muchos escritos como en las historias de la Antigüedad de Charles Rollin, o en las innumerables traducciones de Salustio y Tácito. En realidad, estas obras presentaban una imagen idílica de la República romana formada por labradores, que eran ciudadanos que defendían la libertad, la sobriedad, y una forma de vida arcádica. Ese mundo era visto por los críticos del XVIII como una alternativa a las Monarquías absolutas basadas en las jerarquías estamentales, el lujo, la corrupción y la sofisticación de rituales y protocolos.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.