El gobierno y la sociedad de Barcino
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
Los romanos otorgaban un alto grado de autonomía a sus colonias, y eso ocurrió también en Barcino. El municipio estaba constituido por la ciudad en sí, es decir, la urbs, y un área rural circundante, o territorium. Se gobernaba a través de la curia u ordo decurionum, que era un órgano colegiado de un centenar de curiales. Se encargaba de administrar todos los aspectos de la ciudad, es decir, los políticos, administrativos y la justicia. El poder más ejecutivo recaía en los duunviros y los ediles. Los primeros se encargaba n de convocar y presidir las asambleas legislativas y electorales, llevaban la administración financiera y jurisdiccional, y también se encargaban de las relaciones externas con autoridades e instituciones de rango superior, como las de las provincias, así como con el poder imperial. Los segundos se solían encargar de la organización de los juegos, de vigilar los pesos y las medidas en los mercados, y resolver los pleitos relacionados con el comercio.
La sociedad de Barcino también seguía el esquema general de las colonias romanas. Había ciudadanos o cives, los habitantes sin ciudadanía o incolae, los residentes temporales u hospites, y los esclavos, la base social de la civilización grecorromana. Como es sabido, Caracalla en el 212 d.C. promulgó un Edicto, conocido como Constitutio Antoniniana que decretaba que todos los hombres libres del Imperio, con algunas excepciones, serían ciudadanos romanos.
¿Conocemos a algún habitante de la Barcino romana? Muy pocos, pero podemos resaltar la figura de Lucio Minicio Natal, patricio y que tuvo un papel importante en la vida política y social de nuestra ciudad. Al parecer, fue el primer hispano en ganar en unos Juegos Olímpicos en una prueba de carreras de cuadrigas. Nació en Barcino en febrero del 96 d. C, y su padre era de origen plebeyo, pero se destacó en puestos civiles y militares en otros lugares del Imperio durante los tiempos de Trajano y Adriano, llegando a ser senador.
Pero, sobre todo, Lucio Minicio amaba Barcino, como lo atestiguan dos placas honoríficas en su honor. Al parecer, donó unas termas con pórticos y acueductos que levantó en unos terrenos de su propiedad, y que son las que hemo referido en otro capítulo.
También sabemos que realizó una donación de dinero. La Generalitat creó en su honor la Medalla Luci Minici con la que se condecora a los deportistas olímpicos catalanes. Un paseo lleva su nombre en el recinto olímpico.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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