La Barcelona borbónica. II
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
Tras la rendición de Barcelona, se plantearon distintos proyectos para establecer un sistema defensivo y de control de la ciudad. Hubo un primer proyecto de crear una fortaleza en las dársenas de Barcelona, cuyo autor fue el mariscal conde de Lecheraine, pero no terminó de cuajar. Después, el ingeniero español, pero de origen flamenco, Jorge Próspero de Verboom, planteó un proyecto más general para replantear todo el sistema defensivo, que pasaba por la reconstrucción y ampliación del castillo de Montjuïc, reforzar de forma militar las Atarazanas, revisar los bastiones y añadir defensas exteriores como el Fuerte Pío y el Fuerte de Don Carlos.
El Fuerte Pío o Fuerte Pius era un fuerte adelantado y debe su nombre al capitán general, Francisco Pío de Saboya y Moura. Se levantó en el año 1719, cerca del Portal Nou de la muralla, donde pasaba el camino real que unía Sant Andreu de Palomar con Montcada. Alrededor de la fortaleza había huertas y molinos que aprovechan el agua del Rec Comtal. Tenía forma de estrella con cinco baluartes protegidos por un foso y una gran explanada. La fortaleza contó con una prisión, una capilla y una guarnición permanente de soldados. En la Guerra de la Independencia tendría su importancia porque sus defensores pudieron, desde el Fuerte, repeler al enemigo. También se empleó en la represión de la revuelta de la Jamancia de 1843 y en el consiguiente bombardeo de la ciudad. Pero con el tiempo se fue abandonando y hasta fue ocupado por talleres, como uno para fabricar velas de sebo. La Compañía del Ferrocarril de Zaragoza a Barcelona se interesó por los terrenos que había entre el Fuerte Pío y la Ciudadela para construir la Estación del Norte a comienzos de los años sesenta del siglo XIX. En la actualidad El Fort Pienc es el barrio que está situado donde se emplazaba dicho fuerte, dentro del Eixample, entre la Diagonal el Passeig de Sant Joan, Gran vía y la calle de Nápoles.
En el interior de la ciudad se acondicionaron distintas instalaciones como cuarteles. Eso pasó con los Estudios, en la parte alta de las Ramblas, y con algunos conventos, como el de San Agustín el Viejo y el monasterio de las Junqueras. Pero la parte fundamental del proyecto era la construcción de la Ciudadela.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.