El primer socialismo en Polonia. Primera parte
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
En el origen del socialismo polaco tendríamos a los intelectuales románticos que aunaban la liberación nacional, especialmente del que consideraban el yugo ruso, con un deseo de transformación social. En este sentido podríamos citar al poeta Adam Mickiewicz o al historiador Joachim Lelewel. Polonia se liberaría, pero también los campesinos que vivían bajo el yugo del feudalismo, habida cuenta de que en los primeros decenios del siglo XIX no había proletariado aún.
Muchos de los emigrantes y exiliados polacos que tuvieron que marcharse después de la derrota de la Revolución de 1863 entraron pronto en contacto con los iniciales movimientos socialistas occidentales, en Francia e Inglaterra, principalmente. En este sentido, militares como Jaroslaw Dombrowski y Valery Wroblewski llegaron a desempeñar un evidente protagonismo en la Comuna parisina en el año 1871. Otros exiliados polacos estuvieron en el momento fundacional de la Primera Internacional. Es más, consiguieron que la misma se interesara por el problema polaco y que se aunara a la lucha por la implantación del socialismo.
En Varsovia se concentraron los primeros socialistas, que habían sido estudiantes en las Universidades rusas, o procedían de la Galiztia austriaca. Comenzaron a organizarse y a crear asociaciones obreras. Entre estos socialistas destacaba Luswik Warynski, y que estuvo en la fundación de un partido socialrevolucionario, denominado Proletaryat, y que comenzó a funcionar a principios de los años ochenta. En este ambiente se aunaron ideas de Bakunin y otros revolucionarios rusos, pero también ideas marxistas que procedían de los contactos con las socialdemocracias alemana y austriaca. Esta mezcla era un reflejo, precisamente, del doble origen de los jóvenes socialistas.
No tardaron las autoridades en reprimir a estos socialistas. Curiosamente, los juicios a los que fueron sometidos sirvieron para que pudieran expresar públicamente sus ideas, algo harto difícil de hacer desde la clandestinidad. No sufrieron penas de cárcel muy duras, pero otros fueron expulsados, especialmente los que eran de origen ruso. Los deportados emprendieron el camino de Occidente.
En Ginebra se concentraron muchos, sacando una revista en lengua polaca, Igualdad.
Muy pronto se hizo evidente una división en el seno del socialismo, provocada, en cierta medida, por el distinto destino de unos y otros socialistas. Los que tuvieron que marchar al extranjero adoptaron una visión y una postura internacionalista, precisamente en un momento en el que resurgía el internacionalismo en Europa Occidental. Frente a ellos, los que se quedaron en Polonia optaron una postura revolucionaria pero también nacionalista. En este sentido, San Petersburgo se creó el Partido Socialrevolucionario Polaco-Lituano, que se vincularía por sus ideas a los narodniki rusos, es decir al populismo.
Por su parte, la organización socialista Proletaryat no había dejado de crecer, desbordando el marco de Varsovia para crear una red por otras ciudades de la Polonia rusa, promoviendo huelgas en la capital, pero también en Lodz y otras localidades. A finales de 1885 se celebró en Varsovia un proceso judicial de envergadura contra los socialistas. Ahora las consecuencias no fueron tan benévolas como unos años antes porque se dictaron cuatro sentencias de pena de muerte y otras de prisión durante muchos años. Warynski fue encarcelado en una fortaleza rusa.
La represión provocó que el movimiento socialista casi se descabezara en la Polonia rusa, por lo que se regresó a la primera época, con mayor peso en las provincias polacas austriacas y en el exterior. En todo caso, en 1891 se produjeron manifestaciones en Varsovia, con líderes que había vuelto ilegalmente del extranjero.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.