Alsing Andersen analiza la política municipal socialista en Dinamarca en 1929
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
La política municipal fue prioridad absoluta de los socialistas españoles como ya se ha encargado la historiografía en demostrar y en El Obrero estamos viendo de forma periódica. Por esa razón, El Socialista seguía muy de cerca lo que se hacía en otros países por los partidos hermanos, recogiendo noticias, opiniones, y testimonios. Este es el contexto que enmarca el análisis que Alsing Andersen hacía en abril de la política municipal de la Socialdemocracia danesa, a la que también hemos estudiado con cierto detenimiento en este medio.
Alsing Andersen (1893-1962) fue un destacado socialdemócrata danés. Fue ministro de Defensa la segunda mitad de los años treinta. También sería el segundo del Partido, y se encargó del mismo en funciones a la muerte de Stauning, en la época de la ocupación nazi. Después, desempeñó el cargo de ministro del Interior unos días en noviembre de 1947.
A la altura de 1929 era evidente la importancia de los socialdemócratas daneses en la política de su país, y concretamente en la municipal. Andersen afirmaba que no sólo los trabajadores, sino muchos otros ciudadanos habían comprendido la importancia que tenían las elecciones municipales, así como la política que se seguía en este ámbito de la administración porque afectaba al bienestar de los “hogares modestos”, a la vida diaria de las familias obreras o poco acomodadas, el argumento principal que siempre emplearon los socialistas para animar a participar en estos comicios.
El socialista danés informaba que en Dinamarca solamente los que pagaban impuestos municipales tenían derecho al voto, por lo que en cada elección muchos obreros no podían ejercer el derecho por encontrarse enfermos o en el paro. Pero a pesar de eso, el Partido Socialdemócrata vencía y sacaba mayorías absolutas en la mayoría de las ciudades. Y a la cabeza estaba Copenhague, conocida como la “capital roja”. Allí el Partido tenía mayoría absoluta desde 1917. Al parecer, el predominio se daba en las poblaciones importantes, aunque también había una importancia presencia socialista en núcleos rurales, e influían gracias a acuerdos con los pequeños agricultores.
¿Y cómo había cambiado la política municipal danesa con la presencia y gobiernos socialistas?
En primer lugar, estaba la cuestión fiscal. Los socialistas donde gobernaban recurrían a los impuestos directos para financiar los servicios públicos. Pero la presión fiscal no era muy alta para los ingresos normales que procedían del trabajo. Los socialistas estaban municipalizando los servicios principales, incluido el transporte público de tranvías, a pesar de la resistencia conservadora. La municipalización de los servicios siempre fue un objetivo común para todos los socialistas europeos. Los españoles, con mucho menos poder que sus homólogos del continente, lucharon constantemente por este objetivo.
Andersen afirmaba que se había intervenido siempre para proteger a los ciudadanos y reglamentar negocios en los que fracasaba la iniciativa privada. Tal era el caso de la construcción de viviendas. Los socialistas habían realizado una gran actividad en esta cuestión, encontrando la fuerte oposición de los empresarios particulares y de los especuladores.
La educación había sido otra prioridad, poniendo en marcha escuelas primarias gratuitas. En el caso de la secundaria la gratuidad se aplicaba a las familias con ingresos inferiores a cuatro mil coronas.
La salud pública y la asistencia social no podía dejar de ser otro objetivo socialista. Andersen afirmaba que la ciudadanía podía ver más claramente en este momento las consecuencias de la política municipal socialista porque en el país gobernaban los conservadores, que estaban trabajando para reducir la legislación social. Los Municipios socialistas se estaban convirtiendo en una especie de muralla entre el Estado y los trabajadores, ya que estaban luchando para ofrecer trabajo a los parados a través de las obras públicas, y para establecer ayudas a través de las cajas municipales de asistencia.
En cuanto a la sanidad, concretamente, Andersen elogiaba los hospitales de la capital danesa por su buena asistencia y porque no costaban mucho a la ciudadanía. Además, la estancia en el hospital era gratuita. En todo caso, la derecha danesa parecía protestar contra esta asistencia.
La suerte de las personas mayores había cambiado desde que los socialistas habían intervenido. Ya no había “asilos-prisiones”, sino cómodos albergues.
Hemos consultado el número 6301 de El Socialista, del 20 de abril de 1929. Sobre la socialdemocracia danesa invitamos al lector interesado a consultar la hemeroteca de El Obrero.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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