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Memoria histórica y estatuas confederadas


Afroestadounidense bebiendo de una fuente asignada a personas de color a mediados del siglo XX. / Wikipedia. Afroestadounidense bebiendo de una fuente asignada a personas de color a mediados del siglo XX. / Wikipedia.

En 2020, en Estados Unidos se eliminaron más de 160 símbolos confederados, pero todavía quedan cientos de ellos repartidos fundamentalmente por los estados del sur: Virginia eliminó 71, Carolina del Norte 24, y Texas y Alabama 12 cada uno.

Después de que un supremacista blanco asesinara a nueve feligreses negros en una iglesia de Carolina del Sur en 2015, activistas y autoridades de todo Estados Unidos impulsaron la eliminación de centros cívicos y espacios públicos de nombres de instituciones, esculturas y lápidas relacionados con la Confederación.

A partir de entonces, las protestas masivas contra la injusticia racial provocadas por el asesinato de afroamericanos a manos de agentes de policía han renovado los esfuerzos para retirar los ornamentos públicos en honor de los esclavistas, de la Confederación y de otras figuras relacionadas con el supremacismo blanco.

El 17 de mayo de 2017, la estatua de Robert E. Lee, general en jefe de la Confederación durante la Guerra de Secesión, fue apeada de su pedestal en Nueva Orleans. Foto de Abdazizar. Creative Commons.

De hecho, de los 168 objetos iconográficos eliminados de los espacios públicos en 2020 todos menos uno fueron trasladados después de la muerte de George Floyd a manos de un policía en mayo de ese año, que fue condenado por homicidio el pasado 21 de abril. Como comparación, entre 2015 y 2019 solo se eliminaron 58 monumentos confederados de los espacios públicos.

Los símbolos confederados se han asociado durante mucho tiempo con la Causa Perdida, una ideología racista que sugiere que la Guerra Civil tuvo poco que ver con la esclavitud. En realidad, según señalaba el Southern Poverty Law Center (SPLC), una organización dedicada al seguimiento de los derechos de grupos marginales estadounidenses, en su informe de 2019, la Causa Perdida honra a «un gobierno secesionista que libró la guerra contra Estados Unidos para preservar la supremacía blanca y la esclavitud de millones de personas.»

Muchos monumentos confederados fueron erigidos por gobiernos blancos durante la era en la que se promulgaron las “leyes Jim Crow”, un conjunto de leyes estatales y locales promulgadas en los Estados Unidos entre 1876 y 1965, que propugnaban la segregación racial en todas las instalaciones públicas bajo el lema «separados pero iguales» y se aplicaban a los afroamericanos y a otros grupos étnicos no blancos. Algunos ejemplos de esas leyes fueron la segregación en las escuelas, en lugares públicos, fuentes de agua potable, transporte público y la segregación en baños y restaurantes. En general, el resto de las leyes Jim Crow se anularon por la Ley de Derechos Civiles de 1964 y la Ley de Derecho de Voto de 1965.

El informe del SPLC arroja mucha luz sobre lo que verdaderamente hay detrás de los monumentos y estatuas confederadas que salpican algunos estados americanos. Hay al menos 1.503 símbolos de la Confederación en espacios públicos, 109 escuelas públicas que llevan el nombre de prominentes confederados y muchas de ellas con muchos estudiantes afroamericanos, y hay más de 700 estatuas y monumentos confederados erigidos en lugares públicos de todo el país, la mayoría de ellos en los estados sureños.

Las fechas en que se erigieron esos monumentos o se pusieron nombres a las escuelas son claves. La mayoría de ellos no fueron erigidos inmediatamente después de la Guerra Civil, como algunos quieren hacer ver. De hecho, hasta 1890 había muy pocas estatuas o monumentos dedicados a los líderes confederados. La mayoría de ellos fueron erigidos mucho más tarde, en pleno auge del movimiento racista americano. Les hago un resumen muy breve y simplificado:

1861-1865: Guerra civil.

1865-1875: Era de la reconstrucción.

1875-1895: Termina la era de la reconstrucción. Los estados sureños promulgan leyes de tipo “Jim Crow”, que limitan los derechos de los afroamericanos. En 1896, el Tribunal Supremo declaró que esas leyes eran constitucionales.

1895-1915: Con los negros privados de sus derechos y las leyes Jim Crow vigentes, los blancos del sur comienzan una campaña de terror contra los afroamericanos. Los linchamientos se disparan, el Ku Klux Klan renace y los racistas empiezan a construir estatuas confederadas y monumentos por todas partes.

1915-1955: La legislación tipo Jim Crow impera en todo el Sur.

1955-1970: La era de los derechos civiles comienza después de que el Tribunal Supremo dictamine que las leyes Jim Crow son inconstitucionales. Los blancos del sur montan una resistencia masiva y violenta, y comienzan a erigir nuevos monumentos confederados.

Sí, aunque estos monumentos fueron puestos para honrar a los líderes y soldados confederados, el momento en que fueron erigidos deja bastante claro cuál era la verdadera motivación: simbolizar físicamente el terror blanco contra los negros. En su mayor parte se construyeron durante épocas en que los blancos del sur estaban organizando campañas de odio y subyugación contra los negros. Durante esas campañas, se enviaban mensajes a los tribunales mediante la erección delante de los edificios judiciales de estatuas ecuestres de Robert E. Lee, el general en jefe de los ejércitos confederados.

Nadie debería pensar que estas estatuas estaban destinadas a honrar la memoria de los combatientes. Fueron erigidas mucho más tarde y la mayoría de ellas lo fueron para apoyar y reforzar explícitamente los esfuerzos organizados y violentos para someter a los negros y mantener la supremacía blanca en el Sur. Hay, pues, una razón por la que los negros consideran que estas estatuas son símbolos de la intolerancia y el terror: Sencillamente porque lo son.

Catedrático de Universidad de Biología Vegetal de la Universidad de Alcalá. Licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad de Granada y doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid.

En la Universidad de Alcalá ha sido Secretario General, Secretario del Consejo Social, Vicerrector de Investigación y Director del Departamento de Biología Vegetal.

Actualmente es Director del Real Jardín Botánico de la Universidad de Alcalá. Fue alcalde de Alcalá de Henares (1999-2003).

En el PSOE federal es actualmente miembro del Consejo Asesor para la Transición Ecológica de la Economía y responsable del Grupo de Biodiversidad.

En relación con la energía, sus libros más conocidos son El fracking ¡vaya timo! y Fracking, el espectro que sobrevuela Europa. En relación con las ciudades, Tratado de Ecología Urbana.