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Las viviendas sociales en Viena la roja


Entre 1918 y 1934 la Socialdemocracia austriaca pudo demostrar al mundo cómo se podía hacer una intensa política social en favor de las clases trabajadoras, sobre tres pilares: la vivienda social, la educación y atención de los niños, y la sanidad pública.

Los socialistas españoles, entusiastas del municipalismo por ser el ámbito donde más pensaba se podía hacer directamente en favor de las clases populares, no dejaron de seguir de cerca lo que se hacía en la capital de la República de Austria.

Gracias a la columna que E. Ryser publicaba en 1926 en El Socialista, desde Ginebra, podemos aportar un material sugestivo sobre lo que en esta pieza nos importa, la vivienda social.

El Municipio de Viena había construido en pocos años 25.000 viviendas para cien mil personas gracias a un impuesto especial sobre los alquileres.Se trataba de una fiscalidad progresiva, y afectaba a todo inquilino dentro del término municipal. El impuesto aumentaba en función del tamaño de la vivienda. Un obrero que pagara un alquiler de 360 coronas, el punto de partida del impuesto, pagaba de tasa o impuesto anual unos 10,8 shillings.Por su parte una vivienda de 10.000 coronas pagaba un impuesto de 1.620 shillings. Los locales comerciales tenían una tasa más baja.

El artículo explicaba, como ejemplo de la vivienda social, el caso de una barriada popular, conocida con el nombre de Reumann, el primer alcalde socialista de Viena, es decir, Jakob Reumann, que lo fue entre 1918 y 1923, y que puso los pilares de la política social vienesa al concluir, precisamente, el programa de construcción de viviendas.

La barriada comprendía un grupo de 480 viviendas, de entre 25 y 60 metros cuadrados, once talleres y 19 locales para el comercio. El grupo de casas contaba con un lavadero común, un jardín para los niños, un restaurante y una confitería.

El grupo de viviendas disfrutaba, además de una sala de lectura y de conciertos.

En medio de la plaza se encontraba una estatua de bronce representando a Reumann, y una fuente con surtidor. A la entrada del jardín, reservado a los niños, se veían dos esculturas de piedra, que representaban niños jugando. En dicho jardín los niños estaban vigilados desde la mañana a la tarde hasta que los padres regresaban del trabajo, siendo alimentados. Las viviendas en sí tenían entre dos y tres habitaciones, con una alcoba directamente ventilada, cocina y servicio.

Las viviendas disponían de una hornilla de gas, si bien su alimentación corría a cargo del inquilino. Los inmuebles tenían un conserje, y existía una Comisión especial para resolver conflictos entre los vecinos. En la planta baja, cerca de la escalera, se hallaba una pizarra, en la que la Comisión escribía las comunicaciones a los inquilinos, o avisos sobre actos de todo tipo, noticias, etc.

El alquiler de las viviendas era bajo. Una vivienda-tipo de tres habitaciones salía por 25 shillings, incluyendo el impuesto de alquileres y el alumbrado de corredores y escaleras. Una vivienda más pequeña de una habitación, alcoba y cocina pagaba 18 shillings.

Hemos consultado el número 5483 de El Socialista, de 31 de agosto de 1926.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

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