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EL PERIÓDICO
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La Segunda Internacional y el municipalismo en 1900


El Congreso de París de la Segunda Internacional del año 1900 trató sobre lo que se denominó en ese momento el “socialismo municipal”, según el dictamen del delegado belga Vinck.

En primer lugar, los socialistas querían dejar claro que el socialismo municipal no era un socialismo especial, sino la aplicación de los principios socialistas a ese ámbito concreto de la actividad política.

En línea con lo anterior, los socialistas consideraban que las reformas que se defendían en este ámbito eran específicas para el mismo, y fundamentales para poder preparar y facilitar la llegada de la sociedad colectivista.

El Municipio se convertía en un laboratorio excelente de la vida económica descentralizada, pero, al mismo tiempo era una especie de fortaleza política para uso de las mayorías socialistas locales contra la mayoría burguesa del poder central.

Por eso, teniendo en cuenta esos considerandos se tomaron una serie de acuerdos que impulsaron la vocación municipalista socialista.

En primer lugar, los socialistas tenían el deber de hacer comprender la necesidad de la actividad municipal, es decir, de conceder a las reformas municipales una gran importancia como embriones de la “sociedad colectivista”. Esas reformas tenían que ver con la municipalización de los servicios de transporte urbano, luz, abastecimiento de agua, baños, lavaderos, “distribución de fuerza motriz”, almacenes municipales, panaderías municipales, servicios alimenticios, enseñanza, servicios médicos, hospitales, etc. Esos servicios debían convertirse en modelos.

Los socialistas eran conscientes que la municipalización de todos estos servicios era un ejercicio muy complicado de realizar para municipios pequeños, por lo que debían federarse para emprender esta tarea.

En aquellos países donde la organización política no permitiese que los municipios conquistados por los socialistas pudieran emprender esta tarea, era obligación de los ediles socialistas emplear todo su poder para dar a los organismos comunales la libertad o independencia para conseguirlo, es decir, había que luchar por alcanzar este objetivo municipalizador de servicios.

El Congreso de París consideró que era muy importante convocar un congreso internacional de concejales socialistas. Dicho congreso tendría dos objetivos.

En primer lugar, se encargaría de dar a conocer las reformas municipales realizadas y las ventajas que se obtenían de las mismas. Y, en segundo lugar, debía promocionar la creación de una oficina nacional en cada país, y crear una internacional, encargada de centralizar la documentación generada relativa a la vida municipal para facilitar el estudio de las cuestiones de interés comunal, generando informes.

Hemos consultado el número 761 de El Socialista de cinco de octubre de 1900.

En El Obrero dedicamos mucho interés a las cuestiones del municipalismo socialista, especialmente para el caso español, como se puede comprobar en la hemeroteca del mismo.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

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