Mecánica cuántica. Los doctores del Espín. II
En septiembre de 1918, Wolfgang Pauli, abandonó lo que el mismo calificaba como el “desierto espiritual” de Viena. Con el imperio austro-húngaro al borde de la extinción y, desparecidas ya las antiguas glorias de Viena, Wolfgang lamentaba la ausencia, en su universidad, de físicos punteros. Podría haber ido a cualquier otro lugar, pero finalmente decidió estudiar física en Múnich, con Arnold Sommerfeld. Después de rechazar una cátedra en Viena, Sommerfeld llevaba ya 12 años, encargándose del departamento de física teórica, de la Universidad de Múnich, Y ya, desde el mismo comienzo, en 1906, Sommerfeld decidió crear un instituto que sería “una especie de guardería dedicada a la física teórica”.
- Publicado en Tribuna Libre