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⮕ APÓYANOS

José Manuel Roca

Profesor jubilado de la Universidad Complutense.

Último libro publicado: 1968 Spain is different (Madrid, La linterna sorda, 2021).

Que la fiesta no decaiga; es Jalougüin

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Estamos en tiempo de difuntos con demasiados difuntos; tiempo de aparecidos y desaparecidos de las más tristes estadísticas de bajas y contagios; tiempo de noches lúgubres (en versión del coronel José Cadalso o de Alfonso Sastre), cuando las ánimas de los muertos regresan -hay que tener muchas ganas de volver ahora- y se comunican con sus deudos vivos, cuando se abre la puerta que contiene a los espectros y a los mengues y hay contacto con el otro lado, como dicen los parapsicólogos, los amigos de lo preternatural y de los sustos y los asiduos al programa de Iker Jiménez.

Casado, la Constitución y la monarquía

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

A Pablo Casado se le nota demasiado que tiene un “máster” de pega (de corta y pega). Habrá estado matriculado en alguna sucursal de la universidad de Harvard (Aravaca’s Branch, Spain), pero deja ver con demasiada frecuencia que faltaba mucho a clase; a clase de historia, por lo menos. Y a la de política no iba.

  • Publicado en Opinión

El chorrito

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Muchos años después de que unos bueyes araran por sí mismos el labrantío de Juan de Vargas, mientras Isidro -dicen que de Merlo- rezaba, o que una cabeza de carnero sirviera para descubrir al asesino de un sacerdote al transmutarse en la cabeza de su víctima, la Villa y Corte sigue siendo tierra de portentos y personas milagreras.

  • Publicado en Opinión

Notas sobre 1968 (y 9). Final

(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

En 1967 y 1968, España vivió un momento crucial, pues fueron años en los que, además del crecimiento económico, la llamada “apertura política”, iniciada con los gobiernos de 1963 y 1965, alcanzó su máximo grado de liberalización. Tras haber superado el Primer Plan de Desarrollo (1964-1967), el Gobierno aprobó el segundo (1968-1971), con lo cual, desde el punto de vista productivo España se acercaba con rapidez a los parámetros de los países desarrollados, aunque respecto a la evolución de sus instituciones políticas distaba de poder homologarse con los países de su entorno, a pesar de los avances en el ámbito periodístico y cultural.

Notas sobre 1968 (8). Canciones y protestas

(Tiempo de lectura: 4 - 7 minutos)

Como otros recitales clandestinos, semiclandestinos o semiautorizados, que se daban en el país, el recital de Raimón -No, jo dic no, diguem no-, celebrado el día 18 de mayo en Madrid, fue más que una mera expresión artística.

Notas 1968 (7). El pulso del bajo clero con el Estado

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

A las circunstancias aludidas en la entrega anterior, hay que añadir los primeros actos de terrorismo de ETA, que aumentaron la tensión en el País Vasco, y, en consecuencia, el conflicto entre la clerecía de base y la Curia y, de rebote, entre ésta y el Gobierno.

Notas sobre 1968 (6). Curas rebeldes

(Tiempo de lectura: 4 - 7 minutos)

Otro factor de erosión de la dictadura fue la movilización contra el Gobierno emprendida por una porción del bajo clero, comprometido con la cuestión social y la cuestión nacional.

Notas 1968 (5). Con el sudor de la frente

(Tiempo de lectura: 4 - 7 minutos)

En el ámbito laboral, las reclamaciones de los trabajadores habían aumentado desde principios de la década, indirectamente favorecidas por la Ley de Convenios Colectivos de 1958, que pretendía estabilizar los precios al suprimir las subidas generales de salarios, haciéndolas depender de los acuerdos entre empresas y trabajadores. Fragmentaba, además, las reclamaciones laborales, dividía las luchas, reducía la resistencia a los planes patronales y despolitizaba los conflictos, al desviar las demandas hacia el capital privado en vez de hacia el Gobierno.

Notas 68. 4. Tormenta en las aulas

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

El reverso de la España existente, entregada a las actividades habituales bajo la mirada de un gobierno vigilante, eran los hechos que mostraban la España emergente.

Notas… sobre el año 1968 (3). Historias de dos ciudades

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Como si nada ocurriera al otro lado de los Pirineos, ni hubiera barricadas en las calles parisinas -“si vas a París, papá, cuidado con los apaches”-, el 22 de mayo de 1968, Franco inauguró en Madrid la VIIª Feria Internacional del Campo, prueba del peso económico y cultural que aún conservaba la España agraria en la década del desarrollismo.

Notas, lecturas y recuerdos del año 1968 (2)

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

La vida sigue (aparentemente) igual

El relato de la prensa sobre lo ocurrido en España en 1968 suele recordar los primeros asesinatos de ETA en el País Vasco y unas cuantas efemérides, como la repentina fortuna del acertante de una quiniela de catorce resultados y dos sucesos musicales protagonizados por Massiel y Julio Iglesias, y para quienes gozan de más cultura política, el recital de Raimon en la universidad de Madrid. Pero otros hechos merecen ser recordados, tanto referidos a la España oficial, como a la España real o social; a la España existente y a la España emergente, que mostraban el anverso y el reverso del país. Veamos, primero, lo que se podría considerar el anverso de lo sucedido aquel año.

Notas, lecturas y recuerdos del año 1968 (1)

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

España y “los sesentayochos”

En Occidente, el año 1968, síntesis de una época económicamente opulenta, políticamente agitada, culturalmente fecunda y musicalmente feraz y ruidosa, fue copioso en acontecimientos políticos, económicos y sociales, en una década que también lo fue, favorecida por el cambiante contexto internacional.

Cuatro de julio, 2020

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

Me coge la fecha bastante cabreado con lo que ocurre en las Américas. En las de arriba, las del centro y las de abajo. Podría decir, ¡me duele América!, pero sería bastante demagógico en boca de un “mindundi” hispánico, porque la ampulosa frase parece propia de un gobernante populista. Pero hablemos de Estados Unidos, que es lo propio del día.

Strange fruit

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

“Southern trees bearing strange fruit


Blood on the leaves and blood at the roots


Black bodies swinging in the southern breeze


Strange fruit hanging from the poplar trees”.

Crónica del asedio “Oportunidades de negocio”

(Tiempo de lectura: 4 - 7 minutos)

Antes de entrar en materia -en el “negocio”- conviene recordar un par de cosas necesarias para entender lo sucedido en la Comunidad de Madrid, que, a causa de la visión impresionista de la realidad ofrecida por la “rabiosa actualidad” de la “prensa” y las redes sociales, suelen quedar al margen de la reflexión.

Ayuso, el PP y el PPP

(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

La Comunidad de Madrid, presidida por Isabel Díaz Ayuso, modelo de gobierno que Casado desea para todo el país -líbranos, Señor-, ha quedado fuera de los territorios que pasan a la fase 1 de desconfinamiento.

Crónica del asedio. Hablar es fácil

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

Hablar es fácil; hablar con fundamento es más difícil, y pensar antes de hablar resulta más costoso. No es un ejercicio obligatorio, pero hay ocasiones en que, por el bien propio y por el ajeno, conviene detenerse a pensar, y ésta, cuando millones de personas están afectadas en su modo de vida por el mortífero ataque de un virus ignoto, es una de ellas.

Crónica del asedio. Alarma o media veda

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Se va a discutir en el Congreso la conveniencia de prolongar el estado de alarma. El Gobierno ha puesto toda la carne en el asador para lograr su aprobación colocando a aliados y a adversarios ante una disyuntiva maximalista: la alarma o el caos, heri Ábalos dixit.

¡Hombre, no! Imitar al general De Gaulle a estas alturas carece de sentido y, además, no estamos en Francia en 1968.

Si se rechaza prolongar el estado de alarma, seguramente se extenderá el contagio, incluso es posible que tengamos que volver al confinamiento, pero eso, que no es bueno, no es el caos. En esta difícil coyuntura, nadie puede decir que tiene la única solución válida para salir de ella y que la alternativa o ausencia de ella es el caos. Más aún cuando el Gobierno está difundiendo la idea de que es necesario un gran acuerdo nacional para hacer frente simultáneamente a la crisis sanitaria y a la económica que viene detrás.

Es fácil de entender que los partidos nacionalistas rechacen la propuesta de prorrogar el estado de alarma y que acusen al Gobierno de centralista, porque quieren aplicar su propio centralismo desde la capital de su territorio autonómico. También lo es el rechazo de la presidenta madrileña, que confunde sus funciones al querer convertir la Comunidad de Madrid en una sobrevenida cámara de oposición al Gobierno central, pero no se entiende bien que el Partido Popular y Ciudadanos rechacen la propuesta, en vista del resultado positivo obtenido por el confinamiento al reducir los contagios y los casos de muerte, y la experiencia, en sentido contrario, de los contados días de la “media veda”.

La percepción del uso que, en términos generales, han hecho los ciudadanos urbanos del alivio a la reclusión ofrecido en la primera fase de la “desescalada”, no invita a suspender las medidas de alarma, sino a prorrogarla.

Al menos en las grandes ciudades, cuando no existe una imposición expresa, como sucede en los transportes públicos, en los que no se puede viajar sin llevar la mascarilla, los viandantes han interpretado con bastante holgura las normas para prevenir el contagio, desde incumplir los horarios, desplazarse en grupo, no guardar la distancia de seguridad ni haciendo deporte, utilizar la mascarilla a su albedrío, etc.

Las ganas de salir del encierro, el ansia de libertad, que indicaba un diario conservador en una primera plana que hubiera merecido publicarse en los años en que la libertad con mayúscula faltaba, y no por un virus, pueden haber llevado a demasiadas personas a confundir el alivio en una situación de excepción con su drástica abolición para volver a la normalidad previa a la pandemia, cuando lo cierto es que los hábitos anteriores al mes de marzo se deben dar por acabados para una larga temporada, si no lo son para siempre.

Me temo que con las provisionales medidas de alivio ha vuelto a salir a flote el español indisciplinado que todos llevamos dentro, al que le molesta ajustarse a las normas comunes.

Por otra parte, y como otra de las lecciones de la pandemia, se podría pensar en que el Estado recuperase las competencias de sanidad.

A la luz de la experiencia pasada y también de la reciente, carece de sentido racional -y nacional- seguir manteniendo el fragmentado sistema actual. Debería buscarse un pacto nacional para que el Estado recuperase las competencias transferidas y acabase con el desbarajuste de las 17 administraciones sanitarias, las 17 tarjetas de usuarios y los 17 calendarios, que atomizan y encarecen los acopios, dificultan la difusión de la investigación y los avances técnicos, dispersan los datos, impiden la visión general y actualizada del sistema sanitario y conocer el estado de salud del país, azuzan los celos autonómicos, dificultan la movilidad interior, devienen privilegiadas reservas de empleo y reductos del nacionalismo más sectario y complican la vida a quienes precisan de tales servicios.

El objetivo de un sistema sanitario de alcance nacional debería ser la salud de los ciudadanos en general, vivan donde vivan, estén donde estén y voten a quien voten, porque la salud no entiende de colores o banderas. Y con la división ganan los virus, que no reconocen fronteras.

© Antonio Roca

Extraño 1 de Mayo

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

Extraño Primero de mayo, este, a celebrar bajo las condiciones de la alarma sanitaria, que impide la aglomeración de personas y, por tanto, las marchas y concentraciones de trabajadores que son tradicionales en este día.

Cuarenta días

(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

Tras la tercera prórroga del estado de alarma, hemos sobrepasado los cuarenta días de encierro, palabra que, en un país taurino, es más apropiada que confinamiento, ¿imagina alguien “los confinamientos de San Fermín”?

Crónica del asedio. Calleja

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Hace un par de días murió el periodista y comentarista, corresponsal político o contertulio, y además profesor universitario, José María Calleja.

La República (II)

(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

Las moderadas e inconclusas reformas de los gobiernos republicanos, pero sobre todo la creciente radicalidad de los trabajadores y de facciones de la pequeña burguesía, con una orientación cada vez más decidida -antioligárquica, antilatifundista, anticlerical y antifascista-, asustaron a unas clases pudientes que no estaban dispuestas a perder un ápice de su poder y su riqueza.

La República (I)

(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

Hoy, día 14 de abril, octogésimo noveno aniversario de la instauración de la II República, cuando se alzan voces a favor y en contra, parece obligado hablar de ella sin nostalgia y haciendo un poco de memoria sobre las circunstancias que motivaron su aparición y su dramático final.

Crónica del asedio. Homenaje

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Acaba otro día de encierro con el aplauso vespertino, obligado y con gusto, dedicado a quienes, en primera línea del frente, se baten el cobre con el “bicho”; una microscópica encarnación de la mitológica hidra de Lerna, que multiplicaba sus cabezas a medida que algún valiente -Hércules- se las cortaba, pudiendo tener desde siete hasta diez mil testas, según las leyendas. Cifra fabulosa para las cabezas de una sierpe de aliento hediondo, pero infinitamente pequeña para el virus que se reproduce por millones y se extiende por el mundo buscando cuerpos habitables, como si fuera la última plaga de Egipto.

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