Thor Heyerdahl y “Rapa Nui”. XII
El Rano Raraku es el escenario ingente de un drama, cuyo último acto, jamás se representó. Aquí la Historia se detuvo, salvando sus limitaciones, con un quiebro indescifrable. De un instante al siguiente, los “toki” (“cinceles de piedra”) dejaron de esculpir. La actividad de los desaparecidos artífices, sufrió un colapso repentino, justo en el momento en que su obra, alcanzaba el apogeo artístico y de productividad ¿Cuál fue el motivo? ¿Por qué lo abandonaron todo de golpe? El hecho cierto es, que aquellos hombres cesaron bruscamente sus actividades. El tiempo congeló su instante de poder y gloria y, el Rano Raraku permanece hoy, como uno de los grandes santuarios arqueológicos de la humanidad.
- Publicado en Historalia
