EL OBRERO PERIODISMO DE DATOS
18 sept 2026 | Actualizado 11:49 CEST
PERIODISMO DE DATOS
Agatha Christie: Un mundo de misterio es una brillante exploración de la vida de la reina del crimen
British Library/The Christie Archive Trus

Coincidiendo con el 50.º aniversario de la muerte de Agatha Christie, la exposición Un mundo de misterio, en la Biblioteca Británica, invita a los visitantes a emprender un fascinante recorrido por espacios que evocan la vida y la obra de Christie. Esta exposición excepcional ofrece un acceso sin precedentes a un conjunto de documentos privados, diarios, manuscritos y objetos familiares, reunidos por primera vez para su contemplación pública.

Magníficamente comisariada por Lucy Rowland, presenta una impresionante variedad de objetos que celebran la vida y la obra de Christie. Los visitantes pueden contemplar piezas que evocan momentos importantes de su vida: desde su infancia en Devon hasta sus viajes por todo el mundo y su extraordinariamente exitosa carrera como novelista y dramaturga.

La exposición comienza en una casa de campo inglesa, un escenario habitual en los misterios criminales de Christie. Quienes conozcan menos su biografía aprenderán muchísimo. Pero incluso los admiradores más incondicionales disfrutarán viendo objetos y manuscritos que hasta ahora se habían mantenido cuidadosamente custodiados. Hay salas repletas de fotografías de su infancia, relatos tempranos escritos para impresionar a su hermana y bocetos dibujados a mano de St Mary Mead, el emblemático pueblo inglés de Christie y escenario de las investigaciones de Miss Marple. Todo ello se complementa con juegos en los que pueden participar los visitantes y misterios que deben resolver. Por ejemplo, ¿qué probabilidades tienes de ser asesinado en una novela de Christie? ¿O eres capaz de determinar el móvil del asesinato descrito?

En el segundo espacio de la exposición, el dispensario, los visitantes descubren no solo el servicio de Christie durante la guerra y su formación como auxiliar de farmacia, sino también cómo esos conocimientos especializados se tradujeron en el uso de venenos mortales en sus novelas. Las descripciones de Christie sobre los venenos eran tan detalladas y precisas que, en ocasiones, ayudaron a sus lectores a salvar vidas.

A continuación, los visitantes se trasladan a uno de los espacios más emblemáticos de Christie: el Orient Express. Desde hace tiempo me interesa el tema de los viajeros británicos que visitaron Irak a principios del siglo XX, lo que me llevó a investigar la estancia de Christie en el país. Me pareció que la sección dedicada al Orient Express y la sala siguiente, consagrada a las excavaciones arqueológicas, evocan de forma magnífica la huella que dejaron en Christie sus viajes al mundo árabe.

Christie en Oriente Próximo

Como explica la exposición, cuando era joven Christie viajó por primera vez a El Cairo para su «presentación en sociedad»: una ocasión en la que las jóvenes de clase alta eran introducidas formalmente en los círculos sociales. Como cuenta Christie en su autobiografía: «Si tenías una buena posición económica, tu madre organizaba un baile en tu honor. Se suponía que debías pasar una temporada en Londres», pero «en la vida de [Christie] no podía haber nada parecido». La temporada social de la capital egipcia era una alternativa asequible a la tradicional y costosa presentación en sociedad londinense. Una vez allí, de niña no mostró demasiado interés por la importancia histórica de la ciudad y recordaba: «Las maravillas de la Antigüedad eran lo último que me interesaba ver, y me alegro mucho de que [mi madre] no me llevara a visitarlas».

Regresaría a la región en 1928 por un impulso repentino. En el último momento cambió sus planes originales de viajar al Caribe después de que una conversación casual la animara a dirigirse a la capital iraquí, Bagdad, a bordo del Orient Express. Fue durante ese viaje cuando entabló amistad con el eminente arqueólogo Leonard Woolley y su esposa, Katharine, admiradora de los escritos de Christie.

Christie regresó a Irak dos años después para visitar al matrimonio en Ur (una antigua ciudad-estado sumeria del sur de Irak). En aquel viaje conoció al ayudante de Woolley, Max Mallowan. En sus memorias, Mallowan cuenta que Katharine animó a ambos a hacer un viaje juntos. Mientras se daban un baño improvisado en un lago de agua salada, el coche se quedó atascado en la arena.

Mallowan explica que la reacción estoica de Christie ante aquel pequeño contratiempo le confirmó que «debía de ser una mujer extraordinaria». Le pidió matrimonio apenas unos meses después, y la pareja se casó en la iglesia de St. Columba, en Edimburgo, en septiembre de 1930.

Durante toda su vida matrimonial, Christie acompañó a Mallowan en casi todas sus excavaciones. La pareja tenía una casa en Bagdad y establecía residencias temporales por toda la región. La exposición destaca el papel de Christie en las excavaciones de Mallowan, una faceta que a menudo se pasa por alto.

Era una fotógrafa hábil, supervisaba a los trabajadores en los yacimientos y se ocupaba de los hallazgos; incluso utilizaba su crema hidratante para limpiar los objetos antiguos. Resulta sorprendentemente conmovedor contemplar la pequeña máquina de escribir —tecnología punta en su época— que permitió a Christie llevar una vida nómada y escribir en cualquier lugar. La utilizó para redactar algunas de sus novelas más famosas.

La reputación internacional de Christie

El interés de la exposición por los espacios y los lugares se refleja también en la importancia que concede a Christie como autora de fama e influencia mundiales. Pone de relieve cómo su obra —tantas veces desdeñada por considerarse literatura popular ligera y de calidad intermedia— sigue circulando por todo el mundo mediante traducciones y adaptaciones.

La exposición también aborda los aspectos más problemáticos de los escritos de Christie. Se llama la atención sobre su antisemitismo y su racismo despreocupado. Nunca se menciona el título original ofensivo de una de sus novelas más populares, Y no quedó ninguno (1939), pero queda claro que la novela evolucionó y que su título se modificó a medida que cambiaban las actitudes sociales.

Antes de entrar propiamente en la exposición, los visitantes pasan junto a una pared cubierta de novelas de Christie traducidas a distintos idiomas. Mientras contemplamos producciones no autorizadas de Bollywood de Y no quedó ninguno, carteles que anuncian representaciones de su obra La ratonera en Shanghái o entrevistas con escritores árabes de novela negra que reflexionan sobre el legado literario mundial de Christie, se nos recuerda continuamente que sus escritos siempre han atraído a públicos de todo el mundo, a pesar de las limitaciones que la exposición señala y critica.

La última sala, la más moderna, está dedicada al teatro. Aquí, el visitante se ve transportado al West End londinense. Una gran pantalla reproduce un vídeo en blanco y negro de Christie, increíblemente humilde, celebrando el décimo aniversario de La ratonera en el hotel Savoy de Londres, en 1962.

Es difícil exagerar la importancia del legado actual de Christie. Millones de personas han amado e imitado su obra. Las pantallas electrónicas de las últimas salas muestran que ya ha vendido más de dos mil millones de novelas; que fue la primera mujer en tener dos obras en cartel al mismo tiempo en el West End; y que se han realizado más de 7.236 traducciones de sus obras.

Incluso 50 años después de su muerte, esta misma semana se han vendido 42.779 libros suyos en todo el mundo. Impresionante e informativa, pero, sobre todo, tremendamente divertida, Agatha Christie: Un mundo de misterio es una visita imprescindible para cualquiera que haya disfrutado de la obra de Christie.

Agatha Christie: Un mundo de misterio puede visitarse en la Biblioteca Británica de Londres hasta el 20 de junio de 2027.

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Nadia Atia, directora de Estudios Ingleses y profesora titular de Literatura Poscolonial y Global, Queen Mary University of London

Este artículo se republica a partir de The Conversation bajo una licencia Creative Commons.

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