Los sistemas que llevan los alimentos desde su producción hasta el plato son responsables de casi un tercio de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, de importantes pérdidas de biodiversidad y de la degradación global del suelo y del agua, con consecuencias evidentes para la salud humana. El desperdicio es una etapa clave de los sistemas alimentarios mundiales y tiene un impacto ecológico considerable.
Conviene dejar claro que lograr una verdadera sostenibilidad en los sistemas alimentarios constituye un reto para los productores, los distribuidores y todos los actores implicados en el sistema alimentario mundial. Es necesario impulsar cambios estructurales mediante políticas y programas que favorezcan la producción y la disponibilidad de alimentos de origen vegetal, junto con un mayor esfuerzo para ofrecer al consumidor opciones sostenibles.
Dicho esto, aunque los cambios a nivel del sistema son fundamentales, las personas también pueden contribuir de manera significativa a reducir los daños ecológicos. Los cuatro pasos que se presentan en este artículo pueden ayudarte a llevar una vida más saludable y, al mismo tiempo, a mejorar la salud del planeta.
¿Qué significa comer de forma sostenible?
La alimentación sostenible tiene en cuenta todas las etapas del sistema o ciclo alimentario, desde la producción hasta el desperdicio.
Se estima que entre el 20 % y el 50 % del desperdicio anual de alimentos en Canadá se produce en el ámbito del consumidor o del hogar. Esto equivale aproximadamente a 79 kilogramos (167 libras) de alimentos desperdiciados al año por cada hogar canadiense.
Quizá lo más sorprendente sea que más del 60 % de estos residuos corresponde a alimentos que podrían haberse aprovechado, es decir, comida que podría haberse consumido, pero que se desecha por diferentes motivos, entre ellos su deterioro.
Una investigación de 2022 mostró que el desperdicio alimentario de un hogar canadiense representa, de media, unos 1.300 dólares al año, una cifra que actualmente podría ser mucho mayor. Y hay algo aún más preocupante: la mayor parte de los alimentos desperdiciados son frutas y verduras que contienen nutrientes importantes, como fibra y algunas vitaminas, cuyo consumo ya es insuficiente entre la población canadiense.
Existen pruebas sólidas y consistentes de que una dieta con una elevada proporción de alimentos de origen vegetal es más saludable para nuestro organismo y también más sostenible desde el punto de vista medioambiental. Sin embargo, a pesar de todas estas evidencias, cambiar nuestra alimentación puede resultar difícil.
Hay diversos factores que dificultan una alimentación sostenible, como el precio de los ingredientes, los problemas de disponibilidad y acceso a los alimentos, la falta de conocimientos sobre cómo preparar platos vegetales y la falta de tiempo.
Con el aumento de los precios de los alimentos y la expansión de los productos ultraprocesados poco saludables en todo el sector alimentario, estos obstáculos para comer de forma sostenible son cada vez mayores.
También conviene recordar que las comidas vegetales sostenibles pueden ser considerablemente más baratas que la comida para llevar y los productos animales de precio elevado. Además, con un poco de práctica, pueden prepararse mucho más rápidamente. Aunque cocinar requiere tiempo, existen maneras de simplificar el proceso y hacerlo más agradable. Estos cuatro consejos pueden ayudarte.
Pasos sencillos
Entonces, ¿cómo puedes incorporar una alimentación sostenible a tu vida cotidiana? Para orientarte, hemos recurrido a nuestra experiencia como investigadores en sistemas alimentarios, nutrición conductual, alimentación sostenible y educación alimentaria.
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Planifica tus compras y tus comidas:
- Preparar las comidas y elaborar listas de la compra lleva tiempo, pero siempre es una mejor opción que recurrir a comida para llevar, que suele ser cara y, a menudo, poco saludable. Planifica las comidas de la semana y haz la compra teniendo claro qué necesitas. Así evitarás adquirir productos innecesarios.
- Hemos creado un planificador de comidas gratuito que puede ayudarte a resolver la eterna pregunta de qué preparar para cenar.
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Sustituye la carne por proteínas vegetales y prueba nuevas recetas. A continuación, te ofrecemos algunas de nuestras páginas web y recetas favoritas:
- Guía alimentaria de Canadá
- Fundación EAT
- Libros de cocina del estudio de salud familiar de Guelph
- Enchiladas de boniato que al día siguiente pueden convertirse en una sopa de enchiladas (páginas 43 y 45).
- Boloñesa de lentejas (página 60)
- No Money No Time
- Cuando hablamos de «proteínas vegetales», nos referimos a alimentos vegetales enteros o mínimamente procesados, como el tofu. Aunque los sustitutos de la carne, como Impossible o Beyond Meat, pueden consumirse con moderación, están lejos de ser una opción saludable.
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Aprovecha las sobras y reduce el desperdicio de alimentos:
- Nuestro libro de recetas para reducir el desperdicio alimentario puede ayudarte a dar rienda suelta a tu creatividad al cocinar con las sobras.
- Añadir condimentos puede mejorar el sabor de los alimentos sobrantes. Además, preparaciones sencillas como el arroz frito o los guisos ofrecen muchísimas posibilidades.
- Guarda correctamente las sobras en recipientes herméticos para mantenerlas frescas y seguras para el consumo durante toda la semana.
- Congela las verduras que estén a punto de estropearse o hiérvelas para preparar caldos sabrosos que puedas utilizar durante todo el año.
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Deja de sentirte culpable:
- A menudo nos exigimos demasiado. Sin embargo, cambiar nuestros hábitos lleva tiempo. Practica la atención plena y disfruta de los sabores y aromas de los nuevos alimentos que pruebes.
- Aunque algunos de estos recursos y recetas son veganos, nosotros, los autores, no defendemos que todo el mundo adopte una dieta completamente vegana (ninguno de nosotros lo es). Esperamos, en cambio, que estos recursos te ayuden a incorporar más comidas vegetales a tu rutina, por ejemplo, estableciendo los lunes sin carne, y adoptando un estilo de vida más flexitariano o vegetariano.
Además de promover cambios estructurales en nuestros sistemas alimentarios, los pequeños cambios individuales y constantes —como los que hemos descrito— pueden tener un gran impacto en el conjunto del sistema. Dicho esto, no existe una solución válida para todo el mundo. Saber por dónde empezar para comer de forma más sostenible puede resultar difícil y generar ansiedad. Sin embargo, en esencia, la alimentación sostenible consiste en reducir el consumo de carne y el desperdicio de alimentos en nuestros hogares.
Todos podemos dar pasos positivos, pero nadie es perfecto. Piensa qué cambios se adaptan mejor a tu estilo de vida y comprométete a contribuir siempre que puedas. Esperamos que algunas de las recomendaciones y los recursos que hemos compartido te ayuden a disfrutar de una alimentación más sostenible.![]()
Amar Laila, investigadora posdoctoral de la Comisión EAT-Lancet 2.0, Centro de Resiliencia de Estocolmo, Universidad de Guelph; Alicia Martin, doctoranda en Geografía, Universidad de Guelph; Cristina Gago, profesora adjunta de Ciencias de la Salud Comunitaria en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Boston, y Katherine Eckert, doctoranda y dietista titulada en Nutrición Humana Aplicada, Universidad de Guelph.
Este artículo se republica a partir de The Conversation bajo una licencia Creative Commons.





