España como la nación más antimasónica del mundo por Enrique Reig y Casanova
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Masones y Masonería
Enrique Reig y Casanova (1858-1927) fue obispo de Barcelona, arzobispo de Valencia, y arzobispo de Toledo y, por lo tanto, cardenal primado de España, además de senador del reino. Se destacó por su antimasonismo, como queda testimonio en su obra Sacrílegos y traidores, o la masonería contra la Iglesia y contra España, que publicó en Sevilla, en el año 1897.
Precisamente, nos interesa esta obra, en su final en el capítulo o apartado que titula “España antimasónica”, donde explicaba que “para consuelo y esperanza de nuestros lectores, España es la nación más antimasónica del mundo”.
Esa característica partiría, según el prelado, del hecho de que la nacionalidad española se había conformado con “sangre de héroes y mártires” y porque la cruz y la espada habían ido siempre juntas, ya que las glorias alcanzadas habían ido siempre juntas, es decir, el altar y el trono, según la tradicional visión integrista de la historia española. España, por lo tanto, siempre había sido cristiana y por eso sería eminentemente antimasónica.
Así pues, por eso, el episcopado español, a raíz de la encíclica Humanum genus, había publicado para secundarla muchos documentos, y dirigido textos a los files para que se adhiriesen al Congreso masónico de Trento, además de publicar cartas a la prensa dedicada de modo especial a combatir lo que el antimasonismo consideraba una secta. También estaba organizando una liga de plegarias, que ya funcionaba en las diócesis de Mallorca y Menorca, y se disponía a llevar a la práctica las resoluciones tomadas en el mencionado Congreso. La labor de la Iglesia era esencialmente religiosa pero también patriótica. El prelado insistía en que el episcopado competía la iniciativa y la dirección de este movimiento, es decir, a la Iglesia, pero, sobre todo, a la jerarquía.
Al parecer, el pueblo habría respondido con entusiasmo como lo demostraría que España había sido el país que más trabajos e inscripciones había presentado al Congreso antimasónico, destacando la diócesis de Barcelona. El prelado elogiaba también la labor del obispo de Menorca, Salvador Castellote, el presidente del comité nacional.
Además, en España se había puesto en marcha un periódico monográfico contra la masonería, el Diario Catalán, desde Barcelona, y que había sido elogiado por el secretario de Estado del papa.
Así pues, como decía el prelado, España era la nación más antimasónica del mundo.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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