EL OBRERO PERIODISMO DE DATOS
18 sept 2026 | Actualizado 11:49 CEST
PERIODISMO DE DATOS
Hablar claro de lo oscuro
Imagen ilustrativa generada mediante inteligencia artificial.

Habría que hablar claro de lo oscuro (obscuro: lo que está cubierto por algo). ¿Por qué las ideas más difíciles de defender son las que a efectos reales se pueden defender con más facilidad? Tenemos ejemplos palpables: que se considere más normal que una minoría disfrute de todos los privilegios que al revés; que la no regulación lo regule todo; que lo privado, siguiendo su propio interés lucrativo, se considere más fiable que lo regido públicamente bajo los principios del bien común y del desinterés; que hay más libertad entre desiguales que entre iguales; que un Estado cuanto más pequeño, más sostenible (sin referirnos a la manida sostenibilidad); que la soberanía es una tiranía arcaica (salvo para las grandes potencias); que pueda concebirse un gobierno universal que prevea y atienda las necesidades de mil fracciones desgobernadas; que la desunión traslada la fuerza; que se crea más garantista la ley menor (reglas) que la ley mayor (tratados internacionales); que se pueda alimentar el ideario propio con el ideario del contrincante; que teniendo problemas de separatismos nos metamos en separatismos ajenos. El escudo de Bélgica reza: “La unión hace la fuerza”, pero valones y flamencos no se lo creen. Antes ratón que león. Aquí ya no cabe hablar de cabezas ni de colas. Igual se trata de ser cola de lagartija o cola de colibrí para sobrevivir fugazmente a los tiburones. El mundo al revés.

Cataluña: irse o separarse

En una entrevista reciente, Irene Montero dice: “Yo prefiero que Cataluña no se vaya de España, pero creo que tiene derecho a decidir”. La frase es una demostración de gran sutileza lingüística. No dice que Cataluña se separe, lo que supone desgajarla materialmente. Utiliza el verbo ir, habla de un desplazamiento sin consecuencias físicas, como si España fuera un recipiente de tamaño invariable del cual irse o quedarse no afecta a sus dimensiones; un acto inmaterial, ajeno a la materialidad territorial. Habrá que vigilar que todo lo demás no guarde una “obscuridad” semejante y lleve a peligrosos contrasentidos. Lo que plantea la dirigente no es pacífico. Pareciera que la política española está destinada a aburrir a los españoles y a alimentar las complicaciones debilitantes.

Si se separaran es que no se sienten hermanos

El asunto que afronta Montero tiene múltiples entradas injerarquizables. Está demostrado que la hermandad nacional se disuelve en los separatismos: el compatriota se convierte en extranjero (extraněus, extraño). No surge un aliado, sino un posible conflicto. El hermano menor estará dispuesto a cualquier cosa con tal de garantizar preventivamente su independencia y a debilitar, si puede, a su repudiado hermano (no nos engañemos). La unidad catalana con Francia (fuertemente centralista) no fue positiva para Cataluña, pero se dio. ¿Qué hacer si un día el hermano separado pusiera su territorio a disposición de la agresividad de terceros? Todo esto se ha de pensar antes de abrir la boca. ¿Estas líneas son tremendistas? Lo que se ve en el mundo es tremendo e inconcebible. Y lo que ocurre en el fin del mundo puede ocurrir en cualquier otro lugar.

Referéndum amputado

También surgen las dudas sobre las distintas vías. ¿Tiene derecho una minoría a realizar su bienestar (si es que se da) en perjuicio del de la mayoría? Conocemos múltiples países a los cuales la separación les ha supuesto la ruina económica, entre otras ruinas.

¿El derecho del otro es despreciable? El referéndum no es una pócima mágica por la que ganan todos. ¿Sólo nos preocupan los supuestos derechos de los separatistas y nos desentendemos del resto de los ciudadanos? ¿Por qué la participación en ese referéndum se niega al resto de la nación? ¿La nación no puede opinar sobre la nación? ¿Se considera ya como territorio desvinculado del nacional (del español: otra prueba de la conflictiva semántica de la Constitución), por lo cual el voto de todos los españoles es una injerencia? ¡Qué retorcimiento! Menor que decir que “las querellas españolas no son las nuestras y solo nos interesan si las podemos utilizar para nuestro objetivo”. Una lección práctica para España: las torpezas intestinas, los despropósitos, son ladrillos para las fronteras internas. Habrá quienes hagan un “shhhh” “ostentoreo” para que se entierre el asunto. Enterrarlo es pudrirlo.

Pero el resto de los españoles es numéricamente superior, objetarán algunos. Esa es la cuestión. ¿De dónde sale que ser más representa ser menos? Ya tenemos bastante con el sistema proporcional mayoritario. Es lo que hacían las democracias en las que no participaban mujeres ni esclavos. ¿Los españoles solo existimos para que nuestros impuestos alimenten los múltiples déficits de toda la nación?

La balanza fiscal

Esto nos lleva a la balanza fiscal como argumento poderoso: es decir, que tributa más, lo que es cierto. Pero ¿por qué? Simplemente porque en Cataluña hay más rentas altas que en otras regiones. No se trata de una discriminación centralista contra Cataluña, sino de la aplicación de una ley que afecta a todo el territorio (salvo a los acogidos al régimen foral, que rompe el principio de solidaridad del régimen común, asunto también discutible). Pero la Comunidad de Madrid aporta 8.681 millones de euros (Cataluña, 2.315) y las Islas Baleares 413, mientras las demás comunidades son deficitarias. Cabe preguntarse si esos mismos progresistas también justificarían referéndums para las secesiones de Madrid y Baleares. Que los pobres se autofinancien por ser culpablemente pobres.

¿El progresismo es un gran abrazo o minúsculas carantoñas?

Las opiniones como las de Montero rompen su coherencia teórica o ideológica, como se prefiera. Suenan más a un liberalismo fraccionalista que a un ideario en el que las fortalezas de unos reequilibran las debilidades de otros. Además, hemos hablado en una clave monetaria que no contempla todos los aspectos del conflicto. Un gran teórico decía: negociadlo todo, menos los principios. España, como cualquier país, es más fuerte atendiendo su complementariedad que agudizando su diversidad. Como cualquier otro lugar. Los principios progresistas están más preocupados por la vida social de las personas que por la creación de fronteras. El dudoso enriquecimiento de una parte a costa del empobrecimiento de la otra es inaceptable. Es que su cultura es distinta. No, la transforman para que sea un argumento, incluso importando modas absurdas (lo que nosotros también hacemos, por lo cual la distorsión del absurdo se duplica: así vamos, de artificialidad en artificialidad).

El dinero que el Estado debe a Cataluña

También está el argumento de la deuda de “España” con Cataluña. Pero, ¿se beneficiaron las empresas catalanas de la explotación de emigrantes andaluces (casi como extraños); de los aranceles que protegieron a la precaria industria española, incluida la catalana; de la competencia extranjera, más dinámica; de las ingentes ayudas estatales a los capitales privados; de ser elegida (junto al País Vasco) como uno de los polos de desarrollo, con la creación, junto a otras, de la planta de la SEAT, que atrajo miles de industrias auxiliares y capitales públicos y privados? ¿Alguien dijo: "no quiero, soy catalán"?

¿En sus crisis el resto de España no ha estado siempre presente? ¿No lo estuvo, por ejemplo, en la de 2012, en la que Cataluña quedó al margen de los grandes bancos e inversores internacionales por tener la mayor deuda absoluta de España? ¿No fue atendida cuando recurrió al Fondo de Liquidez Autonómica, es decir, al Estado español? Actualmente, Cataluña adeuda a ese Estado cerca de 75.000 millones de euros, una factura que bajó a unos 58.000 millones tras la condonación parcial de más de 17.000 millones, más la anulación de los intereses devengados, todo lo cual hubiera venido muy bien a la sanidad, a la educación colectiva. O para reponer la hucha de las pensiones (más de 66.000 millones de un sistema que no es, dicen, sostenible, pero que sí sostiene).

No se trata sólo de números

Pero el balance de cuentas no es el argumento, menos aún desde una perspectiva progresista. Si esto fuera aceptable, no quedaría un solo país en pie. Si la configuración territorial se basara en la solvencia de cuentas, el problema pasaría de la región a las provincias, a los municipios, a los barrios, a las calles, ¡a los cuerpos, si se quiere! Recuérdese la fábula de la disputa entre los órganos del cuerpo, donde al final la función principal queda en la evacuatoria.

Secesionistas antiindependentistas

No entendemos por qué ese sacralizado derecho de secesión no conlleva forzosamente una cláusula sacralizada que garantice el derecho sagrado de retorno (de secesión revertida) a la nación originaria de cualquier zona que así lo desee. Es indiscutible que no hay mayor enemigo del independentismo que el antiguo independentista.

El asunto se tiñe de trascendencia. Incluso se cree que allí todo es progresismo. Pero no es así, está en la cola en vivienda, educación, calidad de vida y fiscalidad (mayor número de impuestos autonómicos propios en España). En sanidad se da el mayor porcentaje de privatizaciones. Es obra de los “españoles”. No: los partidos independentistas han gobernado casi 34 años, poquísimo más de 9 los de ámbito español

Los extranjeros sólo filman en Barcelona, como si fuera otro mundo. Madrid u otras capitales no existen, no están en el universo de la modernidad humanista. Carecen de arte, de civismo: este es el nivel cultural del patio. ¿Barcelona la ciudad perfecta? Como dato simbólico hay que añadir que es la comunidad donde más desahucios se producen (Cataluña: 27,8% con un 16,6 % de población). Quizás todos esos halagos foráneos sean un intercambio interesado. Aún recordamos la universidad que prefirió el inglés al español para la disertación de un profesor extranjero que sabía español. Eso no es identidad propia, es animadversión inmadura.

Solos iríamos mejor: las balanzas comerciales

La superioridad comercial también es falsa. Las empresas catalanas tienen históricamente dificultades para competir en los mercados internacionales, donde, como se verá, compran más de lo que venden.

Flujo comercial de Cataluña con países extramjeros y resto de España: La balanza comercial con el extranjero ha sido siempre deficitaria, arrojando un saldo negativo de entre 8.000 y 14.000 millones de euros. Situación con el resto de España: superávit comercial (vende más que compra) entre 18.000 y 22.000 millones de euros anuales. El mercado español es, con diferencia, su cliente más importante y el motor de su economía (Idescat y CEPREDE). ¿Seguiría así separarada?

Una colonia martirizada

¿Es su derecho, universal? La ONU establece que los derechos de autodeterminación e independencia no son aplicables a Cataluña; que no es un territorio de origen colonial. Caso muy distinto es que un país de habitantes de color verde pistacho sea conquistado y expoliado por una minoría agresiva de color rosa capricho. Quienes podrían hablar como colonizados en sus orígenes serían los llamados “charnegos”, o emigrantes en su propia patria. Mientras Cataluña recibía una poderosa trasfusión de sangre (aumento de población), Andalucía caía en la anemia más galopante. Esto, muchos descendientes de andaluces, lo eliminan.

La solidaridad interterritorial debería ser un principio indubitable en una izquierda verdaderamente social. La defensa de Montero en este caso se escora hacia las rentas más altas. El “nosaltres sols” (nosotros solos) es un grito más propio del ultraliberalismo, de los que tienen más, que de un progresismo que considera la distribución y la unidad como fuerzas esenciales para la transformación colectiva. Las justificaciones “salidistas” se fundamentan más en el individualismo que en la fraternidad. ¿Qué respondería sobre la “salida” de Madrid y Baleares? ¿El proyecto busca dejarnos desunidos y debilitados ante la cada vez más férrea desoberanización en favor de una insaciable UE? Ella es eurodiputada. ¿Apoya una Unión Europea con cientos de regiones?

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