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El ejemplo de la Socialdemocracia alemana en la emancipación de la mujer


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

En el seno de los partidos socialistas fue calando la cuestión de la emancipación de la mujer. La Socialdemocracia alemana creó una sociedad paralela a la de su país y la mujer tuvo una evidente importancia.

En el Programa de Erfurt de 1891, y que reemplazó al primero, el de Gotha, tan criticado por Marx, incluyó la lucha por el sufragio universal para todos los ciudadanos mayores de 20 años, sin distinción de sexo, y para todas las elecciones y consultas. Pero además, se abogaba por la supresión de todas las leyes que colocaban a la mujer en desventaja con relación al hombre en todos los ámbitos.

En el Congreso del SPD, celebrado en Gotha en el mes de octubre de 1896, se trató la cuestión de la mujer, relacionándola con las características del modo de producción capitalista. Además de todo lo que hemos visto en otro capítulo de Clara Zetkin, la destacada socialista alemana, explicó que, en realidad, no había una sola cuestión de las mujeres, aplicando en su discurso las premisas del marxismo, ya que, las necesidades de las mujeres de la burguesía eran distintas de las de las clases medias, y, por supuesto de las mujeres de condición obrera. Pues bien, las trabajadoras debían unirse a la lucha de los trabajadores porque tanto unas como los otros pertenecían a la misma clase, y eso debía hacerse en el marco del partido socialista. La emancipación de las mujeres trabajadoras no podían realizarla las mujeres de la burguesía. Además, Zetkin planteaba las demandas femeninas: protección legal del trabajo femenino, con especial importancia para las mujeres embarazadas o con hijos pequeños, garantía de que se respetaría esa protección a través de una adecuada inspección de trabajo, y, sobre todo, igualdad salarial entre hombres y mujeres.

Clara Zetkin se empeñó en atraer a las mujeres a la Socialdemocracia, un trabajo que no solamente tenía que ver con la persuasión, sino también contra el poder porque en Prusia las mujeres no podían incorporarse a un partido político hasta 1908. Consiguió que, previamente a la apertura de los Congresos del SPD, tuvieran lugar Conferencias de mujeres socialistas. Hasta el estallido de la Gran Guerra se celebraron hasta seis Conferencias.

Por su parte, además del esfuerzo de incorporación de las mujeres al Partido, se produjo otro en el ámbito sindical. En 1892 la Federación Sindical Alemana contaba con pocas mujeres aún, no llegando al 2% de afiliación, pero después se disparó. En vísperas de la Gran Guerra ya había más de doscientas mil mujeres afiliadas.

Las socialdemócratas alemanas se distinguieron por la formación de sus miembros que se iban a dedicar a la política una vez que se implantó la República de Weimar.

La conquista del voto femenino se convirtió en un objetivo fundamental del Partido. Las organizaciones de mujeres socialistas contribuyeron a alcanzar este objetivo con empeño. En realidad, ya habían demostrado su movilización en los tiempos previos a la Gran Guerra, cuando aún no se había reconocido el derecho al sufragio femenino, pero pusieron en marcha campañas para que los trabajadores fueran a votar, como hemos estudiado para el caso berlinés en 1912.

En 1928, ante la proximidad de elecciones generales en Alemania, las mujeres socialistas vieron la necesidad de trabajar en la formación de oradoras para los mítines y la propaganda electoral a domicilio, al constatar carencias en este sentido entre ellas. No olvidemos, en este sentido, la importancia del valor de la palabra entre los socialistas.

La siempre activa Secretaría de las Mujeres socialistas de Berlín puso en marcha unos cursos de oratoria para mujeres, que comenzaron en enero de 1928, y que se centraban en socialistas que ya habían hablado en público, pero no dominaban las cuestiones electorales.

El tema general del curso se denominaba “La política del Partido”, y comprendía diversos temas o cuestiones. La política cultura era explicada por Clara Bohm-Schuch, la política social estaba a cargo de Gertrudis Hanna, mientras que la política económica era explicada por Kurt Heining.

El curso se impartía los jueves. Conviene señalar en este grupo la importancia histórica de Bohm-Schuch (1879-1936), una mujer socialista muy comprometida en la lucha contra la mortalidad infantil y por la maternidad de las trabajadoras. Consiguió que en Berlín se abriera el primer hogar para jóvenes trabajadoras, y durante la Gran Guerra se dedicó al cuidado de los niños. Dirigió la revista Die Gleicheit (“Igualdad”). En el parlamento, durante la República de Weimar, intensificó su lucha en favor de las madres y los niños. Sería brutalmente represaliada por los nazis.  

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.

 


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