Marxismo y nacionalismo: planteamiento del problema, en Andreu Nin
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
Comenzamos una serie sobre las reflexiones de Andreu Nin en el número de septiembre de 1934 de Leviatán sobre el marxismo y los movimientos nacionalistas, un asunto histórico, pero de indudable vigencia en nuestro país.
Nin explicaba que la revolución social no se desarrollaba en línea recta como pensaban los revolucionarios “ingenuos” del siglo XIX, es decir, que el régimen capitalista se caería de forma espectacular en virtud de un acto de fuerza breve y certero con la consiguiente sustitución “casi automática” del viejo orden de cosas por una sociedad más justa y más humana, y todo ello, insistimos de la noche a la mañana. Pues bien, para nuestro autor esta idea pervivía en su tiempo en muchos miembros del movimiento obrero y, por ello, se rechazaban todas las acciones que no persiguiesen como fin inmediato esa especie de revolución milagrosa que en veinticuatro horas haría la transformación radical de la sociedad. Esos revolucionarios despreciaban cuestiones como la de la emancipación de las nacionalidades oprimidas.
Pero, para Nin, esos movimientos nacionales desempeñarían un papel de primer orden en el desarrollo de la revolución “democráticaburguesa”, porque consiguieron arrastrar a la lucha a grandes masas, constituyendo un factor revolucionario de gran poder que el proletariado no podía dejar de tener en cuenta, sobre todo en países como España, donde esa revolución no se había dado todavía. Volver la espalda hacia esos movimientos, y siempre según Nin, era adoptar una actitud de indiferencia ante los mismos, y era hacer el juego al nacionalismo “opresor y reaccionario”, aunque se pretenda cubrir dicha actitud con la “capa del internacionalismo”.
La posición del proletariado (imaginamos que se refería al movimiento obrero) había de ser clara y concreta e inspirarse en el objetivo de estrechar lazos de solidaridad entre los obreros de las distintas “naciones” que formaban el Estado para impulsar la revolución hacia adelante.
Sin lugar a dudas, Nin era muy sugerente como polémico, como tuvimos oportunidad de ver en el debate que sostuvo con Antonio Fabra i Ribas en 1914, y que estudiamos en este medio en su momento.
Seguiremos analizando el pensamiento de Nin sobre esta cuestión.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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