La actitud del proletariado en la cuestión nacional, según Andreu Nin
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
En la anterior entrega glosamos la visión crítica de Nin sobre las burguesías en el artículo que estamos estudiando sobre el marxismo y las cuestiones nacionales, publicado en septiembre de 1934 en la revista Leviatán. Ahora la pregunta sería, “¿cuál sería la actitud del proletariado?
Por su naturaleza y por la misión que la Historia le reservaba al proletariado, esta clase estaría llamada a realizar lo que ni la gran burguesía ni la pequeña burguesía eran capaces de hacer, esto es, la “revolución democráticoburguesa”. Solamente podía resolver radicalmente el problema nacional, pero para ello debía adoptar una actitud clara y definida ante dicho problema. Para Nin el marxismo ofrecía una “orientación precisa”.
Marx y Engels habrían subrayado en distintas ocasiones el papel progresivo de los movimientos de emancipación nacional, y muy particularmente la importancia revolucionaria de la lucha en Polonia y en Irlanda. La indiferencia hacia esos movimientos representaría, según ambos, un apoyo directo al “chauvinismo opresor”, es decir, del poder de la burguesía de la nación dominante. Por eso, afirmaría Marx, “la victoria del proletariado sobre la burguesía es al mismo tiempo la victoria sobre las rivalidades nacionales que actualmente oponen a unos pueblos contra otros. La victoria del proletariado sobre la burguesía es al mismo tiempo la señal de la emancipación de todas las naciones oprimidas.”
Nin recordaba que en la Segunda Internacional se habían dado vivos y apasionados debates sobre la cuestión nacional. En el Congreso de Londres de 1896 se concretó en una resolución que establecía el derecho absoluto de todas las naciones a disponer de sus destinos y expresaba su simpatía por los obreros de todos los países que sufrían el yugo del absolutismo militar o nacional. El Congreso invitaba a los obreros de todos los países a entrar en las filas de los obreros conscientes de todo el mundo, a fin de luchar junto con ellos por la supresión del capitalismo internacional y la realización de los objetivos que perseguía la socialdemocracia. El Congreso con esta resolución había rechazado dos puntos de vista: en primer lugar, el de los socialistas polacos que preconizaban la inclusión de la independencia en el programa de la Internacional y, en segundo lugar, el de Rosa Luxemburgo, que consideraba que la socialdemocracia nada tenía que ver con la cuestión nacional. Esa posición había sido la que habría sostenido la mayoría del ala izquierda de la Internacional, y muy particularmente, los bolcheviques rusos.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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