Sobre el carácter de la unidad española, según Andreu Nin
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
Después de analizar la posición de Lenin y los bolcheviques sobre la cuestión nacional en el artículo que Andreu Nin publicó sobre marxismo y nacionalismo en el número de septiembre de 1934 de la revista Leviatán, pasó ya al caso español.
Nin afirmaba que en España existían dos movimientos de emancipación nacional, el catalán y el vasco. El gallego, por el momento, no era más que “un balbuceo regionalista”, sin masas y refugiado en cenáculos literarios y en las academias. Para que se convirtiera en un movimiento nacional le faltaban las premisas económicas necesarias. Pero para un marxista, y siempre según su interpretación, carecía de interés porque los marxistas debían operar siempre con hechos.
España pertenecería a la categoría de Estados plurinacionales, cuya formación había precedido al desenvolvimiento capitalista, según la tesis que había explicado en otro momento del artículo y que nosotros ya vimos también. Mientras en los grandes Estados, y seguía a Marx, la monarquía absoluta había aparecido como un centro de civilización, como un agente de unidad social, como una especie de laboratorio en el cual los distintos elementos de la sociedad se mezclaron y transformaron (hasta tal punto, que a las ciudades les había sido posible sustituir su independencia medieval por la superioridad y la dominación burguesa), en cambio en España la monarquía absoluta hizo todo lo posible para entorpecer el aumento de los intereses sociales que traía aparejada consigo la división natural del trabajo y una circulación industrial múltiple, y así suprimió la única base sobre la cual podía haber haberse fundado un sistema unificado de gobierno y de legislación común. La monarquía absoluta española se había parecido más a un despotismo asiático que a las de otros estados europeos.
Para Nin, Marx había señalado magistralmente el carácter regresivo de la unidad español, y ahí estaría la causa de su inconsciencia y de la agudeza extraordinaria que habían adquirido los problemas de la emancipación nacional. Por todo esto y lo explicado en las partes anteriores del artículo se entendían las razones por las que los movimientos nacionalistas se habían concentrado en Cataluña y en Euskadi, es decir, en los dos centros industriales más importantes del país.
Seguiremos.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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