Andreu Nin y la “lucha de Cataluña por su emancipación”. Primera parte
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
Una vez que interpretó, en clave del propio Marx, el carácter de la unidad española, Andreu Nin en el artículo que estamos glosando sobre marxismo y nacionalismo en la revista Leviatán en su número de septiembre de 1934, se encaminó a la cuestión que denominó la lucha de Cataluña por su emancipación.
Nin explicaba que si los rasgos constitutivos de una nación los constituían la existencia de relaciones económicas determinadas, y la comunidad de territorio, de idioma y de cultura, Cataluña era indudablemente una nación. Era la cuna de una burguesía comercial poderosa.
Cataluña habría entrado desde los primeros momentos en lucha con el Estado unitario español, representado por “castas parasitarias y feudales”. Como consecuencia del descubrimiento de América, el Mediterráneo perdió su importancia comercial y se impidió que los catalanes pudieran comerciar con el Nuevo Mundo, la burguesía entró en decadencia y se colapsó el desarrollo económico y cultural de Cataluña.
Con la aparición de la industria y la burguesía industrial se acentuó el antagonismo con la oligarquía que regía España, y se iniciaba el movimiento de emancipación nacional, cuya intensidad aumentaría en proporción directa con el desarrollo de la industria. El renacimiento literario que caracterizaría los inicios del movimiento no era mas que una envoltura externa, el medio de “expresión inconsciente" de ese antagonismo, que no tardaría en manifestarse claramente. Cuando el catalanismo empezaba a tomar cuerpo como movimiento político era para expresar las reivindicaciones de carácter económico de la burguesía industrial. Y cuando, con la pérdida colonial, Cataluña se vio privada de sus mercados más importantes y la incapacidad de la oligarquía gobernante aparecía en toda su magnitud trágica, el catalanismo adquirió un poderoso impulso. La protesta de la burguesía se acentuó. La tesis de la burguesía catalana se podría resumir en lo que apareció en su momento en el Diario de Comercio en un artículo del 14 de enero de 1899. En el mismo se decía que la industria catalana necesitaba importar “algodón, lino, cáñamo, seda, lana, etcétera, con franquicia absoluta”. A las demás regiones les convenía, en cambio, exportar sus frutos y sus primeras materias en las mejores condiciones e importar a bajo precio los artículos manufacturados. Cataluña era un pueblo independiente económicamente, y que se bastaba así mismo, y España, con algunas excepciones, era una colonia. Si a eso se añadía el descontento por la burocracia, las trabas administrativas opuestas al desarrollo económico y el establecimiento de las industrias se podría tener una idea clara de los orígenes del movimiento catalán, que Nin calificó de progresivo frente a un Estado semifeudal y despótico.
Seguiremos.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
Lo último de Eduardo Montagut
- La necesidad de los partidos socialistas: reflexionando con Delville
- Sobre el feminismo en el socialismo belga al terminar la Segunda Guerra Mundial
- El Congreso de Quaregnon para el socialismo belga
- Contra el gobierno “comunista” o las denominaciones interesadas
- El método del socialismo utópico, según Plejánov