Marx y el peso de la tradición
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
Existe un texto de Marx que aporta una realidad que hemos comprobado en el análisis histórico sobre el peso de la tradición hasta cuando se emprenden revoluciones, como si el intento de construir un mundo nuevo tuviera siempre que justificarse con ropajes del pasado.
Insertamos el texto para la reflexión. Ha sido sacado de la selección que la revista Leviatán hizo de los textos de Marx en distintos números de 1934 y 1935. El texto en cuestión es del libro sobre el 18 Brumario, que se publicaría por vez primera en 1852, aunque existen muchas ediciones y en castellano a las que acudir, ya que es un libro, en nuestra opinión, muy sugerente:
Los hombres hacen su propia historia, pero no libremente. en condiciones escogidas por ellos mismos, sino en condiciones directamente dadas, legadas por la tradición. La tradición de las generaciones muertas gravita como una pesadilla sobre el cerebro de los vivientes Incluso cuando ellos y las cosas parecen ocupados en transformarse, en crear algo nunca visto, justamente en esas épocas de crisis revolucionaria, es cuando se evocan con inquietud los espíritus del pasado y se toman sus nombres, sus consignas, sus costumbres, para entrar en la nueva escena de la Historia, bajo un disfraz venerable y con esas palabras prestadas. Así, Lutero adoptó la máscara del apóstol Pablo ; así la Revolución de 1789 a 1814 se vistió una y otra vez con el traje de la República romana y con el del Imperio romano ; la Revolución de 1848 no supo hacer nada mejor que parodiar el 1789 y la tradición revolucionaria de 1789 a 1814. Quien aprende una nueva lengua la traduce siempre a su lengua maternal; pero no se ha asimilado el espíritu de la nueva lengua y no se vale libremente de ella más que cuando la maneja sin reminiscencias y olvida su lengua hereditaria…”
En el caso español, podríamos aplicar estas afirmaciones al caso de las Cortes de Cádiz y del liberalismo español, cuando se quería entroncar los cambios que allí se discutieron y aprobaron con la época medieval, supuestamente, doblegada por el autoritarismo y el absolutismo posteriores.
Por fin, Marx quería que se rompiera ese peso y así debía ser la revolución social:
“La revolución social del siglo XIX no puede sacar su poesía del pasado, sino únicamente del porvenir. No puede comenzar consigo mismo sin antes haber vencido todas las supersticiones del pasado. Las revoluciones anteriores necesitaban reminiscencias históricas para encubrir ellas mismas su propio contenido. La revolución del siglo xtx debe dejar que los muertos entierren a sus muertos para realizar su propio contenido. Antaño la frase rebasaba el contenido ; hoy el contenido rebasa la frase.”
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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