Mariano Rojo y el deporte para los jóvenes socialistas
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
Mariano Rojo publicó un artículo en la sección de las Juventudes Socialistas de El Socialista un trabajo sobre el deporte, en el número del 25 de octubre de 1924, que pretendía explicar cómo concebían los jóvenes socialistas el deporte, un asunto al que hemos dedicado alguna atención en este periódico.
Mariano Rojo Tejedor (1906-1983) fue un empleado de oficina que adquirió muy pronto el compromiso socialista en la Casa del Pueblo de Madrid. Ingresó en las Juventudes en 1922 y en la AS de Madrid dos años después. Tuvo importantes responsabilidades en distintos organismos de las Juventudes Socialistas. También fue elegido diputado por Madrid-Provincia en las elecciones de 1931, y sería vocal del grupo parlamentario socialista en las Cortes. En la Guerra Civil colaboró con Trifón Gómez como subdirector de Abastecimientos. Pudo marchar al exilio francés y allí se dedicó con especial empeño en el trabajo socialista, tanto en el sindicato como en el partido, llegando a ser miembro del Comité Director del PSOE en el exilio por París. Fue director del Centro de Estudios Pablo Iglesias en la capital francesa cuando se creó en 1961. Murió en Suresnes.
Al parecer, Rojo ya había tratado el tema del deporte al considerar que era de gran importancia para las Juventudes Socialistas españolas. Y lo era porque las mismas se lamentaban de que el deporte estaba causando furor entre los jóvenes que hacía que no se preocupasen por otras cosas. Pero Rojo entonaba un “mea culpa”, es decir, que los responsables de esta situación eran las propias Juventudes porque en otros países los jóvenes socialistas habían resuelto la cuestión.
Por desidia no se había intentado hacer comprender a los trabajadores y, especialmente, a los jóvenes lo perjudicial que era para el compromiso el entregarse tan apasionadamente a la contemplación, que no práctica, del deporte.
El concepto que los jóvenes socialistas tenían del deporte sería bien distinto al defendido por sus fanáticos admiradores. El deporte debía ser un medio de expansión física, es decir, tendría una función orgánica que necesariamente debía acompañar al trabajo intelectual y que compensaría el desgaste que éste originaba en el cuerpo humano. El deporte no debería producir en ningún momento perjuicio alguno, sino, por el contrario, un beneficio para la salud.
Pero a Rojo le interesaba también explicar la relación de los deportes con las ideas socialistas. En este sentido, explicaba en su texto que en distintos países se habían creado federaciones nacionales obreras de educación física que promovían el deporte a la vez que contribuían por medio de conferencias a ir inculcando a los trabajadores el socialismo. Además, poseían periódicos propios, como en el caso de la Federación belga. Dicha organización estaba afiliada a la Internacional de Educación Física y Deportiva del Trabajo, y contaba con veinticinco mil afiliados.
Por el contrario, en España se carecía de grupos deportivos. Por eso se debían crear por los beneficios que eso reportaba, y para sacar del escepticismo a los que no opinaban sobre la cuestión, convenciendo a esos fanáticos del deporte, del “deportismo burgués”, para fuesen hacia las Juventudes.
Hemos trabajado con el número del 25 de octubre de 1924 de El Socialista, y con el Diccionario Biográfico del Socialismo Español.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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