Sobre la supuesta desunión en el Partido Laborista a mediados de los treinta
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
Ante las elecciones de noviembre de 1935 en el Reino Unido, el laborista y profesor de la Universidad Harold J. Laski, al que hemos dedicado atención en otra pieza, reflexionó sobre el Partido laborista ante este momento. El artículo fue publicado en castellano en el número de octubre de 1935 en Leviatán. Es un trabajo sumamente interesante, y al que tendremos que regresar. Por ahora nos interesa la cuestión de la supuesta desunión interna desde su perspectiva, un asunto que viene interesándonos últimamente, como el paciente lector de El Obrero habrá visto en una serie de trabajos anteriores sobre un artículo publicado también en Leviatán de Carlos Hernández.
Laski explicó detenidamente las críticas que recibía el partido desde la perspectiva externa y los problemas que él creía que realmente padecía el laborismo. Entre los primeras estaba que se decía que el Partido Laborista estaba dividido. Se concedía, al parecer, una gran importancia a las diferentes maneras de enfocar la política que tenían Herbert Morrison y sir Stafford Cripps. En este sentido, recordemos por nuestra parte, que el primero, esto es, Herbert Stanley Harrison terminaría jugando un importante papel en el laborismo cuando éste dominó la vida política entre 1945 y 1951, como organizador de la campaña electoral victoriosa y por su papel en el Gobierno como defensor del programa de nacionalización, y del trabajo social en la política municipal para combatir el paro. En cuanto a Richard Stafford Cripss estaríamos hablando de otra figura capital del laborismo tanto en el período de entreguerras como después. Perteneció al ala izquierda del laborismo, defensor del marxismo en materia económica y social aunque no en lo religioso. Fundó la Liga Socialista en 1932, y defendió el frente único contra el fascismo con los comunistas y el ILP. Es más, sería expulsado el Partido Laborista en 1939, aunque Churchill lo rescató en la Guerra para enviarlo a la URSS como embajador. Después de la contienda regresó al seno del Partido y llegó a ser ministro de Economía y Chancellor of the Eschequer.
Regresando a Laski, reconocía que había diferencias en el laborismo, pero consideraba que se cometía un error si los enemigos del mismo consideraban que esas diferencias podían constituir un verdadero obstáculo para conseguir la unidad de acción. Dentro del Partido no había diferencias en cuanto a los fines esenciales. Existían divergencias en la apreciación del factor tiempo para el avance y divergencias sobre la amplitud del frente de ataque. Pero esas diferencias existirían en todos los partidos. No eran señales de desunión, sino de salud porque significarían el reconocimiento de que los laboristas se estaban enfrentando a problemas fundamentales. En el laborismo no había ningún síntoma de cisma, como el que habría padecido el Partido Liberal. Solamente un partido vigorosamente constituido, como el laborista, había podido reponerse de la derrota electoral de 1931. Para Laski, en conclusión, existía más acuerdo verdadero sobre los fines a conseguir que en ningún otro momento de la historia del partido.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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