El elogio de Pedro Dorado al socialismo español en materia de terrorismo (1908)
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
Pedro Dorado Montero 1861-1919) fue abogado y catedrático de Derecho Penal. Muy niño perdió en un accidente su mano derecha, además de provocarle una cojera evidente. Fue profesor auxiliar en Salamanca y en 1893 ganó la Cátedra de Derecho Político y Administrativo de la Universidad de Granada, que permutó por la de Derecho Penal en Salamanca. En una pieza anterior estudiamos su análisis sobre la violencia en la lucha del año 1911. Pues bien, unos años antes, en 1908, publicó un artículo en La Revista, titulado “Liberalismo y antiterrorismo” donde elogió la postura del Partido Socialista frente al proyecto de Ley de represión del Terrorismo. Debemos recordar que el PSOE criticó con dureza este proyecto porque consideraba que vulneraba el Estado de Derecho. Los socialistas españoles siempre fueron muy críticos con la táctica terrorista en la lucha obrera, pero también con el uso desproporcionado de la represión por parte del Estado. El objetivo de nuestro trabajo es analizar los razonamientos de Dorado sobre la postura socialista.
Para el jurista el Partido Socialista se había distinguido en esta cuestión. Con constancia, firmeza y conciencia se estaba convirtiendo en un ejemplo a imitar por parte de los demás partidos. El posible aplazamiento o la anulación del proyecto de ley de producirse se debería a su trabajo y no al “insensato turbión de los liberales burgueses de toda laya”, con los que el Partido Socialista no se había querido mezclar. Los socialistas habían realizado una campaña solos y la habían hecho bien. En ese sentido, elogiaba a los periódicos socialistas por su labor “verdaderamente educadora” frente a lo que hacían los demás periódicos, ya fueran liberales, ya antiliberales. Los primeros, además, se llenaban de largos relatos o largas defensas sobre los toros, las tabernas, el uso de las armas, sobre la falta de calidad en el teatro, los crímenes, etc. No valía, entonces, quejarse de las “salvajadas” que el pueblo cometía con esos ejemplos.
El socialismo y los trabajadores españoles querían, en realidad, el liberalismo y por el respeto de las libertades luchaban, y no de forma esporádica, sino constantemente, ni tampoco solamente por el “liberalismo vano del Himno de Riego y del matrimonio civil y el sufragio universal”, que eran las únicas cosas que interesaban a los campeones del liberalismo, sino por lo que Dorado calificaba de “socialismo de sustancia”, es decir, por el social, ese del que abominaban los liberales quizás aún más que los conservadores y hasta los carlistas. Dorado consideraba que los trabajadores organizados luchaban por un liberalismo socialista sin caer en la agitación. El liberalismo político solamente era una parte o una condición acompañante del liberalismo de transformación económica. Su lucha contra la proyectada Ley del Terrorismo se encuadraba en esa lucha; no era más que una más de todas las luchas que el socialismo emprendía cuando se veían amenazadas las libertades.
Los trabajadores organizados sabían que la cuerda se rompía siempre por el sitio más flojo. Ellos sabían bien que los más débiles socialmente son ellos y estaban persuadidos de que si se aprobaba la Ley contra el Terrorismo al aplicarse se usaría, al igual que otras, contra ellos como “arma burguesa de opresión”, es decir, como un instrumento de los poderosos contra los oprimidos.
Dorado consideraba que la protesta socialista contra el proyecto de ley había sido más que una protesta antiliberal, antiburguesa y dirigida contra el Gobierno de Antonio Maura, una protesta contra todos los gobiernos y partidos burgueses, incluso contra los liberales, demócratas y republicanos. Por eso el Partido Socialista no había querido unirse a éstos.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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